Cabra del Santo Cristo

A las puertas del Parque Natural de Sierra Mágina, Cabra del Santo Cristo ofrece uno de los paisajes más singulares y sorprendentes de la provincia. Aquí la naturaleza juega a mezclar contrastes: relieves abruptos y profundamente erosionados, propios de los badlands, se funden con extensos almendrales, olivares centenarios y pequeños cultivos tradicionales, creando una estampa de belleza inesperada y poco común en Jaén.

Este rincón de Mágina impresiona por su sensación de amplitud y silencio, invitando a la contemplación, al asombro y a la fotografía de naturaleza. Es un destino ideal para quienes buscan escenarios distintos, abiertos y poco transitados, donde la aridez se convierte en belleza.

El municipio se estructura en tres núcleos: Cabra del Santo Cristo, la Estación de Cabra y la Estación de Huesa; y su término combina olivares y almendros con pinares, encinares y laderas áridas muy erosionadas, configurando un paisaje de transición entre Sierra Mágina, la Sierra de Cazorla y el valle del Guadiana Menor.

El patrimonio cultural del municipio tiene uno de sus grandes referentes en la Casa Museo Cerdá y Rico, un edificio singular por su valor arquitectónico y, sobre todo, por albergar un extraordinario archivo fotográfico de principios del siglo XX. Esta colección, de enorme interés histórico y etnográfico, permite al visitante asomarse a la vida cotidiana del mundo rural de Mágina: trabajos del campo, tradiciones, paisajes y gentes captados con una mirada única y adelantada a su tiempo. Junto a ella, la Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación, Santuario del Santo Cristo de Burgos, mantiene viva una profunda tradición devocional y peregrina desde el siglo XVII.

Para quienes disfrutan del aire libre, ofrece escenarios perfectos para caminar, correr o pedalear entre barrancos, olivares y formaciones erosionadas. La conocida Ruta del Puente de Tierra permite adentrarse en un paisaje de cárcavas y ramblas; el puente sobre el arroyo Salado impresiona por su escala en un entorno áspero; y enclaves como la encina milenaria o el paraje del Nacimiento invitan a detenerse y disfrutar de una jornada tranquila en contacto con la naturaleza.

Para los amantes de la geología, el Cerro de Cabeza Montosa guarda un secreto
excepcional: alberga los únicos ejemplos conocidos de guyots jurásicos fosilizados, antiguos montes volcánicos de cima plana que quedaron “congelados” en tierra firme tras los movimientos tectónicos que elevaron las cordilleras, convirtiendo este enclave en un auténtico museo geológico al aire libre.

Déjate llevar por el paisaje y descubre Cabra del Santo Cristo a tu propio ritmo: caminando entre badlands y encinas, corriendo por pistas abiertas que miran hacia la Sierra o “volando” con la mirada desde sus balcones naturales.

 

 

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