Ruta circular de media-larga distancia que conecta Jaén con los valles del Quiebrajano y del Guadalbullón, enlazando agua, patrimonio y paisaje serrano. El recorrido combina un ascenso progresivo hacia el interior de Sierra Mágina con un regreso cómodo por la campiña, pasando por enclaves tan singulares como Otíñar, la Cañada de las Hazadillas y los miradores naturales de La Guardia. Una propuesta equilibrada para ciclistas que buscan territorio, historia y variedad de ambientes.
La ruta parte de Jaén, dejando atrás el entorno urbano para rodar hacia el sur por carreteras secundarias que atraviesan huertas tradicionales y olivares. Desde los primeros kilómetros, el Castillo de Santa Catalina queda a la espalda como referencia visual, mientras el trazado se adentra en el corredor natural del río Quiebrajano, transición clara entre la campiña jiennense y las primeras estribaciones montañosas.
El paso por Puente de la Sierra, histórico lugar de recreo ligado al agua y al valle, marca el inicio del tramo más serrano. A partir de aquí, la carretera acompaña al río entre huertas, caserías y laderas calizas, con un ascenso constante pero agradecido. En este sector destacan las ruinas del Castillo de Otíñar, encaramado sobre un promontorio rocoso, y el cercano Abrigo del Toril, uno de los conjuntos de arte rupestre más singulares del entorno, testimonio de los primeros pobladores de la sierra.
La subida continúa hacia la Cañada de las Hazadillas, antiguo enclave ganadero y puerta de acceso a las sierras interiores. El paisaje se vuelve más montañoso: barrancos, cárcavas y pinares de repoblación se alternan con encinas y quejigos, aportando sombra y sensación de altura. Este tramo enlaza con sectores compartidos con otras rutas cicloturistas y conduce finalmente a Carchelejo, núcleo blanco asentado en el borde de Sierra Mágina y excelente balcón sobre el valle del Guadalbullón.
Desde Carchelejo, el itinerario cambia de tono. El perfil se suaviza y comienza un descenso cómodo por carreteras más abiertas, siguiendo el corredor histórico de la N-323a, antiguo eje de comunicación entre la sierra y la campiña. El pedaleo se hace fluido entre olivares interminables, compartiendo durante algunos kilómetros trazado con otras rutas cicloturistas.
La llegada a La Guardia de Jaén, asentada en lo alto de un cerro, añade un marcado componente patrimonial. Su castillo medieval y la iglesia renacentista dominan un amplio paisaje de transición, con vistas abiertas hacia el valle y las sierras. Desde aquí, el regreso hacia Puente Jontoya y Jaén se realiza por un trazado favorable, entre huertas, cortijos y vegetación de ribera, cerrando un circuito que combina montaña cercana, historia y cultura del agua.
Recomendaciones generales
Ruta adecuada para ciclistas con mínima experiencia en recorridos largos. Conviene revisar la meteorología, especialmente en el tramo serrano entre Puente de la Sierra y Carchelejo. Atención en descensos prolongados y en tramos compartidos con tráfico puntual. Llevar agua suficiente y respetar los enclaves patrimoniales y naturales, especialmente en zonas sensibles como Otíñar.
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