El Convento de los Carmelitas Descalzos de Mancha Real es uno de los edificios históricos más vinculados a la tradición espiritual de la localidad. Fue fundado el 12 de octubre de 1586 por San Juan de la Cruz, cuando el santo se encontraba en la cercana ciudad de Baeza, y quedó bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, tal como recuerda la placa conmemorativa situada en su fachada.
El edificio responde a la sobriedad característica de la arquitectura conventual de la época. Su acceso principal se realiza a través de una portada con arco de medio punto, flanqueada por pilastras que aportan equilibrio al conjunto arquitectónico. Sobre esta estructura se dispone una cornisa que remata la fachada y sostiene cuatro pináculos, elementos decorativos que aportan verticalidad y elegancia al conjunto.
Este convento formó parte del desarrollo religioso y cultural de Mancha Real durante los siglos posteriores a su fundación, reflejando la expansión de la orden carmelita en Andalucía tras la reforma impulsada por Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.
Hoy, el edificio constituye un testimonio histórico del pasado espiritual del municipio y forma parte del patrimonio cultural que define el paisaje urbano de Mancha Real y de la comarca de Sierra Mágina.