Entre olivares, montañas y el rumor del río Cuadros, Bedmar y Garcíez reúne naturaleza, historia y aventura en un mismo municipio. Sus dos núcleos, Bedmar y el pequeño pueblo de Garcíez, son un punto de partida ideal para adentrarse en Sierra Mágina paso a paso, disfrutando de paisajes muy variados y de un patrimonio que habla de siglos de frontera y de vida rural.
El valle del río Cuadros es el gran eje natural del territorio. Desde su nacimiento, el
visitante puede recorrer espacios únicos como el Adelfal de Cuadros, uno de los
bosques de adelfas más extensos del sur peninsular, y descubrir enclaves como las Cuevas del río Cuadros, la refrescante Cueva del Agua o el cercano Barranco Perejil, ideal para senderismo y ciclismo entre formaciones rocosas y pequeñas gargantas.
Para quienes buscan más emoción, la Vía Ferrata Al-Manzur y los senderos de la Serrezuela de Bedmar permiten ganar altura, asomarse al valle y disfrutar de vistas amplias sobre el olivar y las cumbres de Mágina.
Desde estos relieves se comprende la importancia estratégica del territorio, defendido históricamente por el Castillo Nuevo de Bedmar, construido en 1411 por la Orden de Santiago, y por elementos como el Torreón de Cuadros, antigua atalaya de vigilancia fronteriza. En lo alto de la Serrezuela aún se conservan restos del Castillo Viejo, testigo del origen defensivo de la villa. Y en el casco urbano, la Iglesia de estilo gótico-renacentista, completa la visita con su imponente campanario como uno de los grades hitos del paisaje.
En Garcíez, el Palacio del Marqués de Viana y la iglesia parroquial recuerdan el pasado señorial de este núcleo.
Bedmar es también referencia en divulgación científica gracias a Paleomágina, centro UNESCO Andalucía desde 2021. Propone un viaje por la Prehistoria de Sierra Mágina y por la relación entre el ser humano, el clima y el territorio, con exposiciones, actividades didácticas y conferencias. Aquí podrás conocer cómo vivían las comunidades prehistóricas y acercarte al trabajo de un arqueólogo o un científico.
A este legado se suma la cultura del olivar, con la Cooperativa Bedmarense y su AOVE Magnasur, ejemplo de excelencia y calidad certificada. Además, Bedmar alberga la sede de la Denominación de Origen, un edificio de arquitectura moderna que cuenta con una gran mirados al paisaje y un centro de interpretación.
Las fiestas y la gastronomía acercan al visitante a la vida cotidiana del municipio. La romería de la Virgen de Cuadros o las celebraciones de San Marco conviven con una cocina ligada al campo y a los productos locales, reforzando el carácter acogedor del lugar.
En Bedmar y Garcíez puedes caminar junto al río y entre adelfas, correr por senderos que miran a la sierra o “volar” sobre el valle desde sus paredes rocosas y miradores.
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