Campillo de Arenas

En el extremo suroeste de Sierra Mágina, en el valle del río Campillo, rodeado de montañas y olivares, se alza Campillo de Arenas, pueblo tranquilo con un paisaje muy marcado por la sierra y el campo, ideal para quienes quieren desconectar y respirar aire puro.

En el corazón del pueblo se encuentra la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación, una joya renacentista iniciada en el siglo XVI que conserva un valioso artesonado mudéjar y se ha convertido en el principal referente religioso y cultural del municipio. Muy cerca, sobre el Cerro del Castillo, se alzan las ruinas del Castillo de Arenas, fortaleza de origen islámico declarada Bien de Interés Cultural. Sus murallas, torres y aljibes evocan un pasado de asedios y resistencias que convirtió a Campillo en uno de los últimos baluartes del reino nazarí antes de su caída en 1486.

Este carácter histórico se comprende mejor en el Centro de Interpretación “La Leyenda y la Frontera”, un espacio moderno y didáctico que contextualiza el pasado fronterizo, la arqueología, el medio natural y las tradiciones locales. Entre los episodios que cobran vida, destaca la Recreación de la Batalla de 1823, una cita cultural singular que transforma el municipio en escenario histórico con escenificaciones, microteatros y participación vecinal.

La dimensión espiritual está muy presente en Campillo de Arenas. En el espectacular Paraje de Puerta de Arenas, un desfiladero calizo de gran valor paisajístico y natural, se sitúa la Ermita de Santa Lucía, ligada a una conocida leyenda del siglo XIX y a una devoción profundamente arraigada. A esta se suma la Ermita y Museo de la Patrona, la Santísima Virgen de la Cabeza, centro de veneración desde los siglos XVII y XVIII, donde hoy se conservan mantos y enseres que reflejan la fe, la historia y la identidad colectiva del municipio.

El entorno natural amplía la experiencia del visitante. La Sierra de Campillo o Sierra de Alta Coloma despliega un territorio ideal para el senderismo, el ciclismo de montaña y la contemplación del paisaje, con enclaves tan destacados como el Barranco del Monasterio, el Mirador de la Alberquilla o el Paraje de la Piedra del Palo, desde donde se obtienen panorámicas de Sierra Mágina y en días despejados, alcanzan Sierra Nevada. Espacios como La Peñuela o la Casa Forestal de Prados Bajos, hoy reconvertida en alojamiento rural, completan esta oferta de naturaleza, tranquilidad y turismo sostenible.

Campillo de Arenas es un pueblo de tradiciones vivas. Cada verano, las Fiestas de Moros y Cristianos, en honor a la Virgen de la Cabeza, llenan las calles de historia, música, pólvora y color, recordando el pasado fronterizo del municipio. A lo largo del año, una gran riqueza cultural se manifiesta en celebraciones como las hogueras de San Antón, los Carnavales, Las Pajaricas de la Candelaria, San Blas, San Cristóbal o las romerías del Castillo y Santa Lucía, donde devoción, folklore y participación comunitaria se entrelazan de forma auténtica.

Campillo de Arenas es paisaje, memoria y hospitalidad. Un destino discreto pero profundo, donde historia y naturaleza conviven sin artificios y donde cada paso invita a comprender el alma de una auténtica tierra de frontera.

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