El sistema hidráulico formado por la Fuente de la Reja, La Charca y las huertas de Pegalajar constituye uno de los ejemplos más representativos de ingeniería tradicional del agua en Sierra Mágina. Este conjunto, desarrollado desde época medieval, ha permitido durante siglos aprovechar el agua de un manantial para el riego de las tierras agrícolas situadas al sur del municipio.
El origen del sistema se encuentra en la Fuente de la Reja, donde aflora el acuífero subterráneo que alimenta todo el conjunto hidráulico. Desde este punto nace el agua que, mediante acequias, se distribuye hacia la huerta tradicional. La tradición popular cuenta que en este lugar una lavandera halló la imagen de la Virgen de Gracia, lo que motivó la construcción de una ermita en su honor sobre la propia fuente.
El agua procedente del manantial se almacena en La Charca, un embalse histórico que regula su distribución. En sus orígenes fue una sencilla presa con un muro de contención de piedra y compuertas que permitían controlar la salida del agua hacia una extensa red de acequias. Estas conducciones, que se extienden durante kilómetros, riegan los bancales de huerta y olivar que descienden en terrazas hacia el valle del río Guadalbullón.
A lo largo del tiempo, este sistema ha condicionado la organización del paisaje agrícola de Pegalajar. Sin embargo, el caudal del manantial nunca ha sido suficiente para abastecer todas las tierras y, en épocas de sequía, el flujo de la fuente disminuye considerablemente.
La Fuente de la Reja, La Charca y las huertas forman un paisaje cultural único, donde agua, agricultura tradicional y patrimonio histórico se combinan para explicar la estrecha relación entre la comunidad y su territorio en Sierra Mágina.