Las ruinas del Castillo de Arenas se sitúan sobre el Cerro del Castillo de Puerta Arenas, en la Sierra de Alta Coloma, dominando el Portillo del río Campillo, considerado históricamente el único paso natural para atravesar esta zona montañosa entre Jaén y Granada. Su posición estratégica explica su relevancia defensiva durante la Edad Media.
La fortaleza fue edificada en el siglo XIV, aunque conserva restos anteriores datados entre los siglos IX y XI. En 1281, Alfonso X obtuvo el castillo mediante la paz firmada con el rey Muhammad II. Durante el siglo XV volvió a desempeñar un papel destacado en los enfrentamientos entre Castilla y el reino nazarí de Granada.
El 20 de abril de 1462, el Condestable D. Lucas de Iranzo atacó la fortaleza con un importante contingente. El asalto fue intenso y dos de sus cinco puertas fueron incendiadas, aunque no se logró su conquista. En los años siguientes se produjeron nuevos intentos militares, lo que confirma la solidez y el valor estratégico del enclave. Finalmente, la conquista definitiva se atribuye a D. Pedro Coello, Caballero de la Vanda, quien murió en 1486 durante el reinado de los Reyes Católicos.
Diversos cronistas de los siglos XVI al XVIII mencionan el castillo, destacando su fortaleza y su control sobre la llamada “Puerta de Arenas”.
En la actualidad, sus restos constituyen un testimonio del pasado fronterizo de esta zona de Sierra Mágina y permiten comprender la importancia histórica de este paso natural.