Bélmez de la Moraleda

Entre montañas, olivares y el valle del río Jandulilla, en la vertiente oriental de Sierra Mágina, Bélmez de la Moraleda es un lugar tranquilo donde la naturaleza y el enigma conviven con absoluta naturalidad. Gran parte de su término municipal se integra en el Parque Natural de Sierra Mágina, un entorno de aire limpio, silencio y contrastes donde el olivar se funde con barrancos, fuentes y laderas de sierra.

Bélmez es conocido internacionalmente por uno de los fenómenos más intrigantes del siglo XX: las Caras de Bélmez. La visita al Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez permite adentrarse en este suceso ocurrido en los años setenta, aún hoy sin explicación definitiva. Muy cerca se encuentra la casa de las caras de María Gómez, epicentro del fenómeno y parada imprescindible para quienes sienten curiosidad por lo inexplicable y la llamada “Mágina mágica”.

El carácter de paso de la localidad, vía de tránsito entre la actual provincia de Granada y el Alto Guadalquivir a través del valle del río Jandulilla ha convertido a esta zona en lugar estratégico, muestra de ello son los yacimientos del Recinto de Bélmez (Ibero) y el del Barranco de Hornillos Bajo, que confirma la presencia de una villa rústica romana. Su pasado estratégico se refleja en un notable patrimonio defensivo. Entre olivares se alzan los restos del Castillo de Bélmez, junto a otros antiguos puntos de vigilancia como la Torre del Lucero, el desaparecido pero legendario castillo de Chincoya, citado en las Cantigas de Alfonso X el Sabio, el Castillejo del Cortijo de Neblín y el Castillejo de Aguas Amarguillas; ambos declarados Bien de Interés Cultural (BIC)

La relación del municipio con el agua se aprecia en enclaves como la Fuente del Gargantón, cuyas aguas han sido aprovechadas históricamente para el riego, el abastecimiento y los antiguos molinos, y en el espectacular Barranco del Arroyo Gargantón, a unos kilómetros del casco urbano, con escarpadas paredes rocosas y una rica avifauna.

Para los amantes de la naturaleza activa y la geología, Bélmez ofrece escenarios singulares como las cuevas del Chato y Baltibañas, de gran valor geomorfológico y reservadas a la espeleología experta, o senderos que recorren barrancos, fuentes y paisajes modelados por el tiempo.

La tradición también marca el calendario festivo. En verano, las Fiestas de Moros y Cristianos llenan el pueblo de color y emoción con la representación del Rescate del Cuadro del Señor de la Vida, uno de los actos más participativos y simbólicos de la localidad. Destaca tambien la tradición del Perrillo de San Marcos, una ancestral procesión en la que se arroja la figura de un toro a un pozo para pedir lluvia y buenas cosechas

Bélmez de la Moraleda invita a caminar entre castillos y barrancos, a correr por senderos y a dejar volar la imaginación entre leyendas y silencios; un rincón de Sierra Mágina donde el misterio no se busca, simplemente sucede.

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