Aljibe almohade del castillo de Arjona

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23760, Arjona, Jaén. 23760, Arjona Cómo llegar

Arjona fue cuna de Alhamar, rey de Granada, fundador de la dinastía nazarí e impulsor de la construcción de la Alhambra. Gracias a él, el municipio adquirió un especial protagonismo dentro de Al-Ándalus. De esa esplendorosa etapa se conservan aún algunos vestigios, entre los que destaca un aljibe del que fuera el castillo de Arjona que, recientemente, ha sido restaurado y musealizado para su aprovechamiento turístico.

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Arjona estuvo defendida por uno de los recintos fortificados más complejos de la Península Ibérica. Todavía hoy se conservan imponentes vestigios de esta fortificación en el Paseo de los Mártires, donde pueden verse algunos paños de muralla y del antemuro que la defendía. Estas defensas medievales constaban de un recinto amurallado exterior de más de 2 kilómetros de longitud que abrazaba la población y, en su extremo más alto, una alcazaba o barrio fortificado, situado en la actual plaza de Santa María.

Es, precisamente, desde este punto, desde donde podemos comenzar nuestro recorrido por el pueblo. Situado en la parte más alta, desde la plaza se avistan los impresionantes paisajes de la campiña jiennense. Junto a la iglesia, construida en el lugar en el que se cree estuvo la mezquita aljama, se conserva el espectacular aljibe medieval, posiblemente almohade, que reutiliza sillares y columnas romanas, algunas de ellas con inscripciones.

El aljibe fue restaurado hace unos años. En él se puede ver un montaje audiovisual en el que, tomándolo como referencia, se cuenta la historia de Arjona, sus primeros asentamientos fechados entre la Edad del Cobre y la del Bronce, su destacado papel como oppidum ibérico o su relevancia como Urgavo o Urgao Alba, una de las principales ciudades romanas de la campiña.  Se construye en el siglo XIII, obra de los almohades y es el edificio más antiguo que se conserva en Arjona. Está en la zona noble de la antigua alcazaba de Aryuna, debajo de lo que pudo ser la Mezquita Mayor. Es de planta rectangular con 3 bóvedas de cañón, apoyadas sobre arcos de medio punto que se levantan sobre unas bases de alabastro romano, las cuales sustentaban esculturas romanas.

Junto al aljibe, escondidos en los patios y entre las casas colindantes, pueden verse también algunas torres y restos de la muralla de la antigua alcazaba. Curiosamente, el castillo y el alcázar de Arjona sufrieron una gran transformación en el siglo XVII con el descubrimiento de las reliquias de los mártires, San Bonoso y San Maximiano. Para tal fin, en la plaza, se llevaron a cabo unas excavaciones arqueológicas que figuran entre las más antiguas de España. Los trabajos descubrieron las bases de un templo romano y una necrópolis argárica con tumbas que se identificaron como los restos de numerosos mártires cristianos sacrificados durante la persecución de Diocleciano y entre los que se encontraban los dos centuriones romanos que desde entonces son los patrones de Arjona.

El paseo por Arjona esconde otros rincones de singular encanto para el viajero. Es el caso de su judería, próxima también al emplazamiento del antiguo castillo, y que constituye uno de los pocos ejemplos de este tipo de arquitectura que se conservan en la provincia de Jaén.