Puente Ariza

Embalse de Giribaile. 23400, Úbeda Cómo llegar

Declarado Monumento 04/02/1993. El puente de Ariza, distante de la ciudad de Úbeda 17 Km., es sin duda la obra de ingeniería más bella y más importante de Andrés de Vandelvira. Como constructor de puentes alcanzó Vandelvira experiencia junto a su suegro Francisco de Luna, maestro cantero responsable del grandioso puente de San Pablo de la ciudad de Cuenca, iniciado en 1520 y sustituido en 1895 por el actual. Vandelvira, mientras desempeñaba su trabajo en la catedral de Cuenca, intervino en este puente dando trazas en 1560 para la labra de los arcos. Suyo es también el derruido puente sobre el Guadalmena (estudiado por E. Herrera y J. Zapata), situado en los límites de los actuales términos municipales de Siles (Jaén) y Montiel (Ciudad Real), para el que en 1555 Vandelvira presentó las primeras trazas y en 1565 las segundas.

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El de Ariza, extendido sobre el cauce del río Guadalimar, del que se conserva una importante documentación dada a conocer por V.M. Ruiz Fuentes, se construyó por iniciativa del Concejo de Úbeda para mejorar la comunicación de Andalucía con el Levante y La Mancha a través de la comarca del Condado. En septiembre de 1562 por una real provisión se autoriza para que se redacten las condiciones de obra así como su pública almoneda.

Vandelvira es el encargado de realizar los planos y las condiciones para la construcción del puente. Puesta la obra en almoneda, quedó finalmente rematada el 4 de octubre de 1563 por el maestro cantero ubetense Antón Sánchez. Las obras fueron visitadas por Vandelvira en numerosas ocasiones. En la realizada en septiembre de 1571 iban a cerrarse los arcos laterales y el primer anillo del central se encontraba prácticamente cerrado. En agosto de 1575, muerto ya Vandelvira, Antón Sánchez reconoce haber recibido, hasta el momento, la suma de 1.875.875 maravedís, al tiempo que se indica que la obra se encontraba prácticamente acabada.

Finalmente, en 1582 Pedro de Alcalá Monte, Maestro Mayor de la iglesia de Huéscar, tasó la obra, ya completamente acabada, quedando en deuda el Concejo de Úbeda con Antón Sánchez en 17.859 ducados. Construido en piedra arenisca tallada en sillarejo, es un raro ejemplo de puente renacentista, del tipo conocido como “en lomo de asno”, pues su paso no es llano sino formado por un doble rampeado muy acusado, con el ápice sobre la clave del arco central.

Está compuesto por cinco arcos de medio punto con diferente luz, perfectamente perfilados gracias a una moldura que los enlaza a todos, siendo el central de grandes dimensiones y con una luz de unos 32,7 m.; la longitud total alcanzó los casi 100 m. y la altura máxima 17 m. La traza del puente se modificó en el siglo XIX al rectificar las rasantes, y así eliminar la fuerte pendiente de las rampas originales. A mediados del siglo XX se le añaden dos largos taludes recubiertos con mampostería, realizados al plantearse el actual trazado de la carretera con dos curvas de entrada y salida al puente, en contraste con el camino original recto. La belleza y singularidad de sus proporciones, la grandiosidad de su arco central que, como los restantes, arranca desde la plataforma del zócalo, su excelente realización de cantería y su autoría, perfectamente documentada como obra de Andrés de Vandelvira, hacen de este puente uno de los ejemplares más importantes dentro de su género en el panorama artístico español del siglo XVI, aunque no exento de cierto resabio anterior debido a la imagen apuntada de su traza generada por las pronunciadas rampas, drásticamente truncadas en la reforma reseñada del siglo XIX. Como emblema de la ciudad que propició su construcción no se conserva su escudo, si es que llegó a tenerlo, pero si un bello relieve en el que se representa a su patrón, San Miguel Arcángel.