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La ruta de la trashumancia y las aldeas. La Sierra de Segura profunda

Término municipal de Santiago-Pontones. Pontones-Santiago de la Espada-Campos de Hernán Perea. Parque natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, Jaén.

Los caminos de montaña y el refugio donde se encuentran los protagonistas jóvenes de la película.

Esta ruta representa a la perfección la zona norte del parque natural, en particular el territorio más apartado de media y alta montaña, los paisajes singulares de la trashumancia, la subsistencia y la vida rural profunda. Gran parte del término municipal de Santiago-Pontones se sitúa en zona de alta montaña, con muy escasa presencia humana y de servicios públicos, dada la dispersión de los núcleos de población que en la mayoría de los casos son aldeas poco pobladas y muchas de ellas completamente deshabitadas. A pesar de ello, se trata de un  territorio ocupado, con baja densidad de población, pero que mantiene gran parte sus aprovechamientos ganaderos, forestales y agrícolas de montaña.

Dentro del parque natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, el altiplano de Santiago Pontones, la red dispersa de aldeas y caminos, la zona de alta montaña de los Campos de Hernán Perea, presentan unas condiciones ambientales y sociológicas excepcionales en el contexto andaluz y español. En esta zona se dan las temperaturas más bajas de la Península Ibérica, alcanzando cada invierno temperaturas cercanas a -20ºC. Sus costumbres, sus cultivos, su forma de hablar, sus ciclos anuales, la manera de vivir, sus actividades agropecuarias tradicionales convierten a esta comunidad y a estos paisajes en un atractivo sin parangón en los espacios protegidos y las zonas rurales de España.

Una de sus condiciones naturales más interesantes son los extraordinarios cielos nocturnos. La aldea de Don Domingo, en este término municipal, está declarada primer Paraje Starlight de España. En estas localizaciones se dan los cielos más limpios, sin contaminación lumínica, de la Península. De hecho es destino de los turistas especializados en este tipo de observaciones.

Manuel Martín Cuenca, elige estos parajes para situar los caminos forestales recónditos y el refugio de montaña, casa de fogueros en el lenguaje vernáculo (vigilantes de incendios), que muestra en el momento central de la película el aislamiento de esta zona de montaña y que permite así el desarrollo del argumento.

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