El Pilar–Lavadero de Larva, conocido popularmente como “El Pilar”, fue durante siglos uno de los elementos más importantes en el desarrollo histórico y social del municipio. En torno a esta fuente se articuló buena parte de la vida cotidiana y económica de la localidad.
Debido a la situación estratégica de Larva y a las dificultades que presentaba la orografía del entorno, este lugar se convirtió en punto de encuentro para comerciantes, ganaderos y agricultores de la zona. Aquí se celebraba el histórico mercado de los miércoles, un espacio donde se realizaban intercambios comerciales y donde viajeros y animales encontraban descanso junto al agua.
La fuente contaba originalmente con cuatro caños, un abrevadero para el ganado y un lavadero de grandes dimensiones, lo que la convertía también en un importante lugar de reunión para las mujeres del pueblo, que acudían a lavar la ropa y compartir la vida cotidiana.
Alrededor de este punto fue creciendo el núcleo urbano de Larva. Algunas referencias históricas incluso relacionan el nombre del municipio con el término “Ulluraua”, que podría significar “mercado de los miércoles”.
En la actualidad el antiguo conjunto del pilar-lavadero ha desaparecido en gran parte, conservándose únicamente uno de los caños y parte del abrevadero. Aun así, su recuerdo sigue muy presente en la memoria colectiva de los vecinos como símbolo del origen y la vida tradicional de la localidad.