La Ermita de la Santísima Virgen de la Cabeza, patrona de Campillo de Arenas, es uno de los principales referentes devocionales de la localidad. La tradición oral sitúa el origen de esta advocación en el hallazgo milagroso de la imagen junto a la fuente de Cantarranas, en un monte cercano al municipio. Según el relato, un labrador llamado Leonardo Ximénez, mientras trabajaba la tierra con su yunta, descubrió junto a la fuente una imagen de la Virgen. Impresionado por el hallazgo, la llevó a la iglesia para presentarla al pueblo.
La devoción de los vecinos favoreció la consolidación de esta advocación. La veneración a la Virgen de la Cabeza del Cerro del Cabezo (Andújar), junto con la prohibición dictada por Carlos III el 16 de marzo de 1773 de acudir a la romería de Andújar, y la posible intención de crear una cofradía propia, pudieron influir en la decisión de adoptar a la Virgen de la Cabeza como patrona local. En su honor se levantó una ermita próxima al lugar de la aparición.
La historia documental refleja que, aunque en el siglo XVI existían en Campillo diversas cofradías —como las del Santísimo Sacramento, Vera Cruz, Pura y Limpia Concepción o Nuestra Señora del Rosario—, no fue hasta 1667 cuando se fundó la cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza, consolidando oficialmente su culto en la localidad.
Junto a la ermita se encuentra el Museo de la Patrona, espacio destinado a conservar y mostrar objetos vinculados a la devoción, la historia de la cofradía y la tradición religiosa del municipio. El conjunto constituye un lugar de referencia para comprender la identidad espiritual de Campillo de Arenas y la importancia histórica de esta advocación mariana en la vida de sus vecinos.
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