De martes a sábado: de 10:00 h. a 14:00 h. y de 16:00 h. a 19:00 h. (de octubre a mayo). De 17:00 h. a 20:00 h. (de junio a septiembre).
Domingos: de 10:00 h. a 14:00 h. y de 15:30 h. a 18:30 h.
Lunes: cerrado, salvo festivos y vísperas.
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Museos y centros de interpretación
Ctra. de Miranda del Rey, s/n. 23213, Santa Elena Cómo llegar
La batalla de las Navas de Tolosa del 16 de julio de 1212 fue uno de los hitos más destacados de la historia medieval peninsular, por su trascendencia en el avance de los reinos cristianos sobre al-Ándalus. Concebida como una cruzada, que fue predicada por el Papa Inocencio III, enfrentó a un ejército de hombres venidos no sólo de los reinos peninsulares, sino del otro lado de los Pirineos, comandados por los reyes cristianos, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, contra el califa almohade Muhammad al-Nasir, en cuyo ejército se integraron combatientes procedentes del Magreb, de territorios subsaharianos y de contingentes turcos. La derrota almohade significó el comienzo de la conquista definitiva de al-Ándalus por los reinos cristianos peninsulares.
En el Parque de Despeñaperros, a poca distancia del lugar de la batalla, se encuentra el Museo de la batalla de las Navas de Tolosa, en la localidad de Santa Elena. Un centro en el que se guía al visitante por la historia de la contienda, desde los prolegómenos hasta el enfrentamiento bélico, a través de audiovisuales y escenografías, talleres didácticos o visitas al campo de batalla y al Parque Natural de Despeñaperros. También es un punto de partida e información de la Ruta de los Castillos y las Batallas del Reino de Jaén.
De martes a sábado: de 10:00 h. a 14:00 h. y de 16:00 h. a 19:00 h. (de octubre a mayo). De 17:00 h. a 20:00 h. (de junio a septiembre).
Domingos: de 10:00 h. a 14:00 h. y de 15:30 h. a 18:30 h.
Lunes: cerrado, salvo festivos y vísperas.
La toma de la fortaleza de Salvatierra, provincia de Ciudad Real, por los almohades en septiembre de 1211, impulsó a Alfonso VIII de Castilla a organizar una campaña para el verano de 1212 con la que destruir la capacidad militar almohade, incitando a Inocencio III a promulgar una bula que convirtió la campaña en una cruzada. Este acto resulta decisivo, pues consigue que se unan a la empresa cruzados de toda Europa y caballeros de las diferentes órdenes militares.
El 20 de junio de 1212 partieron de Toledo tres contingentes: aragoneses y catalanes bajo el mando de Pedro II de Aragón; castellanos con su rey Alfonso VIII; y ultramontanos; leoneses y portugueses a las órdenes de Don Diego López de Haro, señor de Vizcaya. Las tropas de López de Haro, en su avance, toman los castillos de Malagón (24 de junio) y Calatrava (1 de julio), este último mediante capitulación. La falta de botín y el curso de los acontecimientos comienza a crear malestar entre los combatientes extranjeros, la mayoría de los cuales decide volver a sus lugares de origen.
El califa almohade Muhammad al-Nasir en cuyo ejército se integraron combatientes procedentes del Magreb, de territorios subsaharianos y de contingentes turcos, pone en marcha a sus hombres que parten desde Jaén con el objetivo de bloquear a las tropas cristianas en Sierra Morena.
Entre los días 4 y 6 de julio Alfonso VIII prosigue su avance tomando varias fortificaciones, incluida la de Alarcos. Con la llegada de Sancho VII de Navarra se reúne el total de los ejércitos cristianos al pie del castillo de Salvatierra, desde donde continuaron en busca del ejército almohade.
El 12 de julio avanzadas de Don Diego López de Haro tomaron el Puerto del Muradal, con la fortificación de Castro Ferral. Dos días más tarde, tras ser bloqueados en el paso de la Losa, acampan en el paraje conocido como Mesa del Rey, desde donde acuden a la batalla que tuvo lugar el día 16 de julio, derrotando al ejército almohade que se retirará de las fortalezas que defendían la entrada al valle del Guadalquivir. El 19 de julio ocupan Baeza y un día después asedian Úbeda, que acabará capitulando.
Finalizada la campaña y asegurado el acceso al valle del Guadalquivir, los cristianos se retiraron hacia sus reinos en el norte.
Las investigaciones arqueológicas parecen confirmar algunos de los emplazamientos en los que las fuentes escritas situaban los campamentos de los contendientes. Los resultados obtenidos mediante prospección arqueológica en Mesa del Rey corroboran la presencia de un campamento ocupado no solo por la tropa, sino también por personajes de mayor rango, del ejército cristiano, habiéndose identificado áreas dentro de la organización interna del campamento, como la destinada al cambio de herraduras de las bestias. Se puede proponer, que Mesa del Rey sea el lugar que ocuparon las tropas del rey Alfonso VIII de Castilla, pero no la totalidad de los ejércitos cristianos.
Del mismo modo, en el entorno del castillo de Castro Ferral, la gran concentración de material armamentístico se puede interpretar como los vestigios del asalto por parte de las tropas de Alfonso VIII a la fortaleza. Se han documentado también piezas relacionadas con la vida cotidiana en El Ferral y con su función militar (arreos de caballerías, elementos de mobiliario, guarniciones de indumentaria, herramientas, clavos y pasadores).
El conjunto de piezas recuperadas señala la existencia de una gran concentración de materiales relacionados con la batalla, a pesar del intensivo expolio sufrido por toda la zona durante más de un siglo.
LEYENDAS
El pastor de las Navas de Tolosa. En julio de 1212 las huestes cristianas, en su camino hacia el corazón de al-Andalus debían atravesar Sierra Morena por el paso natural de La Losa, una garganta angosta en el puerto del Muradal, defendida por la fortaleza de Castro Ferral. Alfonso VIII envió a Don Diego López de Haro a tomar el castillo, pero a pesar de su conquista, el camino seguía fuertemente defendido.
Al campamento cristiano llegó un hombre del lugar, conocedor de aquellas tierras de frontera, que les mostró un camino alternativo entre las montañas, conduciendo a Don Diego López de Haro y sus tropas a una altiplanicie desde entonces conocida como Mesa del Rey. En ella se instaló el campamento cristiano para lanzar su ofensiva contra el ejército almohade, el día 16 de julio de 1212, un enfrentamiento que abriría la puerta de al-Ándalus a los ejércitos cristianos. El hombre que les mostró el camino se llamaba Martín Halaja, pastor para unos, cazador para otros y para los más piadosos el mismo San Isidro.