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Castillo de Jódar

Monumentos

Calle Alhorí, 16, 23500 Jódar, Jódar
Cómo llegar

El castillo de Jódar, construido en época musulmana y reformado por los cristianos, consiste en una doble línea defensiva compuesta por un recinto externo, y un alcazarejo formado por dos grandes torres situadas en los dos extremos del recinto, flanqueando el patio de armas. Desde el siglo XVII sufrió un proceso de abandono que deterioró considerablemente murallas y torres, siendo objeto de varias restauraciones en el siglo XX y XXI. En la actualidad acoge el Centro de Recepción e Interpretación del Parque Natural de Sierra Mágina.
El origen del castillo de Jódar se encuentra en una pequeña aldea datable en época emiral, que fue fortificada, que, según las fuentes documentales, se especializó en la producción y exportación de aceite, experimentando un fuerte desarrollo hasta convertirse en el siglo X en una de las cabeceras del distrito administrativo de la cora de Jaén. En el año 1090, será conquistada por los Almorávides y en 1161 pasará a integrarse en el imperio Almohade, fase a la que es posible que pertenezcan las murallas de tapial conservadas en el castillo. En manos castellanas desde 1127/1229, llegó a ser uno de los núcleos más importantes en la frontera con Granada y cabeza de señorío, cuya importancia ocasionó continuos enfrentamientos y cambios de titularidad. En esta época se erigen las dos torres del alcázar. La fortaleza de Jódar fue escenario de otros conflictos como las guerras Carlistas o la de la Independencia, que afectaron a sus defensas.

El castillo de Jódar se asienta sobre un promontorio rocoso amesetado, a una cota de 665 metros sobre el nivel del mar, dominando los valles de Bedmar y del Jandulilla, junto con el del Guadalquivir.

Ha sido identificada como una alcazaba musulmana, ejecutada en fábrica mixta de mampostería y sillares, transformada por en época cristiana, especialmente las dos torres del homenaje que conserva en su interior. Está conforma por una doble línea defensiva con un recinto de planta de tendencia ovalada, y un alcazarejo que, en este caso, está formado por dos grandes torres independientes situadas en los dos extremos del recinto, flanqueando el patio de armas. 

La torre norte, llamada también Torre Vieja, es de planta cuadrangular, con unas dimensiones de 15,30 x 12,60 metros, construida en el siglo XIII. Presumiblemente, la entrada a la misma se situaría por el lado sur, a la altura del primer piso, dejando la planta baja sin conexión con el resto. En la fachada norte dispone de dos series de saeteras, más largas en la planta segunda que en la primera y parcialmente cegadas.

La torre sur o Torre Nueva, que también es de planta casi cuadrada, tiene unas dimensiones de 13,50 x 12,40 metros, consta de aljibe y muro central y dista 41 metros de la torre norte, dominando la doble puerta de entrada al castillo. El acceso al interior de la torre se efectuaba por la fachada norte. Sus saeteras son similares a las de la torre norte y las cubiertas interiores son bóvedas vaídas del siglo XVI, conservándose restos de estuco mudéjar en su interior. 

Por su parte, el recinto dispone de otros elementos defensivos. En el extremo sur existía una torre albarrana, enmascarada por una vivienda de la plaza del Castillo, que se adosa al muro de la puerta del Aire, sobre el que discurre el adarve que las comunica. En el extremo opuesto, donde se encontraba la antigua entrada a la fortaleza, se observan los restos de unos lienzos de tapial que podrían corresponder a una torre que flanqueara el acceso.

El castillo, aunque integrado dentro de la trama urbana, se encontraba totalmente exento a finales del siglo XIX, sin embargo, en la actualidad está rodeado por viviendas. Sólo se puede contemplar parte de los cerramientos este y norte al estar las viviendas separadas de la muralla, permaneciendo estos lienzos en una zona de patios. En mejor estado se encuentran las dos torres, aunque han perdido parte del muro perimetral. 

El recinto externo, que englobaba el alcázar y la villa vieja, coincide en su lado oeste con el cierre actual del alcázar y en el norte con la calle Alcázar, pero se desconoce la trayectoria de la muralla por el este. Sabemos que en 1905 se autoriza derribar un torreón de la muralla en la calle Isabel la Católica y las fuentes hablan de un segundo situado a unos 150 m, en la misma calle. En el año 1511 la muralla contaba con varias puertas, de las que se ha conservado la Puerta del Aire, junto a la entrada actual a la fortificación.

Las investigaciones arqueológicas han documentado una secuencia de ocupación de este territorio desde época prehistórica, aunque será durante el periodo ibérico cuando parece producirse una mayor concentración de actividad en la zona. Es de sobra conocido el arte rupestre de Sierra Mágina, por las pinturas de La Graja de Jimena, la Cueva de Morrón, o los abrigos de La Golondrina o de la Lancha en Jódar.

Se han localizado también numerosos asentamientos iberoromanos, como el oppidum de la Loma del Perro, muchos de los cuales tuvieron continuidad hasta época romana o medieval, como ocurre en La Coscoja, El Castillejo o La Atalaya. Ya en época imperial destaca la ocupación del cerro del Castillejo, asentamiento o recinto fortificado de 5 ha, entre otros muchos. Muchos de estos yacimientos tendrán continuidad en los siglos posteriores.

La localidad de Jódar, Šawdar en las fuentes árabes, sería una pequeña aldea emiral, (qarya), que fue rodeada y dotada de elementos de fortificación para convertirla en una población amurallada (hisn). Šawdar fue creciendo hasta convertirse en el siglo X en una de las cabeceras del distrito administrativo de la cora de Yayyan (Jaén). Este desarrollo conllevó un plan constructivo que rodeó la ciudad con nuevos lienzos de muralla y erigió elementos urbanísticos tan importantes como una red de canalizaciones o una mezquita.

En el año 1090, será conquistada por los Almorávides y en 1161 pasará a integrarse en el extenso imperio Almohade, fase a la que con toda posibilidad pertenezcan las murallas de tapial del castillo.

La ciudad de Sawdar pasó a manos cristianas entre 1127 y 1229 a través de un pacto firmado por Fernando III y Abu l-`Ala, convirtiéndose en uno de los núcleos más importantes en la frontera con Granada, que a partir de ahora será citado como Xodar. El rey Fernando III concedió la villa a don Sancho Martínez, quien incluyó en su nombre el topónimo Xodar, nombrado segundo Adelantado Mayor de la Frontera (1253-1258), fundando un amplio señorío. Durante unos años fue la sede principal de la Frontera, por lo que Martínez de Xodar reforzó sus defensas y construyó la Torre Vieja.

La lucha por el control del territorio lleva al obispo de Baeza, Fray Domingo, y el arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de rada, a disputarse Jódar y Garcíez, hasta que en 1243 Jódar pasa a pertenecer a la sede baezana. La inestabilidad de la zona durará hasta mediados del siglo XIV, por lo que los reyes otorgaron el Fuero de Jódar, en un intento de mantener la población. Durante los años de señorío, la fortaleza de Jódar sufrió una importante labor constructiva. Hostigada constantemente por razzias y algaradas se reconstruyen las partes dañadas de las murallas y el alcázar, además de construirse la Torre Nueva.

Entre los siglos XIV y XV el señorío de Jódar cambió en numerosas ocasiones de titularidad. En el marco del enfrentamiento de los Benavides y Carvajales en Baeza, en el año 1521, don Alonso de la Cueva asaltó la población de Jódar, en poder de la familia Carvajal, incendiando el castillo, que quedó parcialmente dañado. En 1618 Felipe III elevó este señorío a marquesado, encabezado por Don Gonzalo de Carvajal y Messia. En 1646 el marquesado cambiara de linaje pasando a los Frías, quienes 25 años más tarde abandonaron definitivamente el castillo trasladándose al castillo-palacio de la Tobaruela, quedando en el castillo bajo la tutela del alcaide y del administrador. 

A principios del siglo XVIII el castillo se encuentra en muy mal estado, habiéndose derrumbado algunos tramos y en 1732, se traslada la cárcel de la villa a la Torre Nueva abriéndose un nuevo acceso en su cara oeste.

Durante la guerra de la Independencia el castillo parece haber estado ocupado por las tropas francesas, lo que le ocasionó nuevos daños y adaptaciones. En 1837 las guerras Carlistas ocasionaron nuevas reformas para proteger los puntos más débiles, cegando puertas y portillos. En 1885, tras años de abandono, se convirtió en hospital para sanar enfermos de cólera. Finalmente, en el siglo XX sufrió diversas restauraciones.

Actualmente se inscribe en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con tipología de Conjunto Histórico. 


HORARIOS DE VISITA: 

Sábado y festivos: 11:00h. - 13:00h. / 18:00h. - 20:00h.

Domingo: 11:00h. - 13:00h.

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