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Bosques caducifolios de fondo de valle

Parajes singulares

, La Iruela
Cómo llegar

En el fondo de algunos valles, coexisten un suelo profundo y fértil con procesos de inversión térmica. Esas particulares condiciones de suelo y clima hacen posible el establecimiento de bosques caducifolios. Estos bosques están muy restringidos a pequeños enclaves en el valle del Guadalquivir, ya que sus antiguos dominios han sido fuertemente transformados por el ser humano a lo largo de siglos.

En el paraje de Tejerina se nos presenta un espléndido bosque caducifolio formado por quejigos (Quercus faginea) que presentan hojas más grandes y lustrosas que los de alta montaña, arces de Montpelier (Acer monspessulanum), serbales (Sorbus doméstica), pespejones (Sorbus torminalis) y piruétanos o perales silvestres (Pyrus bourgeana).

Les acompañan arbustos como majuelos (Crataegus monogina), endrinos (Prunus spinosa), escaramujos o tapaculos (Rosa spp.) y especies propias del bosque mediterráneo, como madroños (Arbutus unedo), agracejos o lebiernagos (Phyllirea latifolia), jazmines silvestres (Jazminum fruticans), hiedras (Hedera helix). En zonas húmedas hay zarzas (Rubus ulmifolius), y en las orlas del bosque y zonas pedregosas aparecen espliegos (Lavandula latifolia).

Entre las plantas herbáceas encontramos gramíneas como Brachypodium phoenocoides, Holcus lanatus, otras especies como orquídeas (Ophrys lutea, O. apifera, O. tenthredinifera), tréboles (Trifolium campestre, T. strellatum), violetas (Viola odorata) y otras como Bupleurum rigidum, Bellis perennis, etc.

Te sugerimos:

  • Cuando estés en parajes como este, ya muy escasos, recuerda que estos bosques caducifolios son auténticos refugios ecológicos para la fauna, porque los frutos de muchas de sus especies vegetales maduran en invierno, lo que hace que muchos pájaros puedan sobrevivir cuando el alimento escasea en todos los demás lugares. A su vez, estas aves ayudan en la dispersión de las semillas. La transformación por el ser humano de estas zonas pone en peligro la estabilidad de este ecosistema e implica graves pérdidas de biodiversidad. En la actualidad muchos de los componentes vegetales de este bosque están protegidos por ley en Andalucía. No podemos permitirnos la pérdida de los tesoros naturales más preciados, nuestros bosques.

 

Valle del Guadalquivir, en la carretera A-319 (km 42), un poco más abajo del Puente del Hacha, en el paraje conocido como Tejerina.

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