Cinco secretos

Escenarios de la Historia

 

El Parque Natural es naturaleza, pero también historia. Es más, la naturaleza es el hilo verde con el que está tejida la trama de su historia, porque los rotundos condicionantes geográficos de estas sierras y la explotación de sus recursos naturales han sido siempre los que han determinado la mayoría de los acontecimientos históricos.

La abundancia de cuevas, de caza y de pesca propició el asentamiento de las comunidades humanas prehistóricas. Más tarde, la naturaleza montañosa de estas comarcas las convirtió en un auténtico territorio de frontera entre cristianos y musulmanes, donde se levantaron castillos y torres, se libraron batallas y escaramuzas, y se establecieron ordenamientos jurídicos muy especiales.

En el siglo XVIII, la exhuberancia de los bosques los convirtió en fuente de materia prima para la construcción de grandes edificios y, sobre todo, de barcos, constituyéndose una peculiar entidad denominada Provincia Marítima de Segura de la Sierra. Gracias a que dos grandes ríos nacen en el Parque, el Guadalquivir y el Segura, millones de troncos fueron conducidos por sus aguas a lo largo de los siglos. Sin ellos, el poderío naval español no habría sido lo que fue, ni se habrían construido edificios como la catedral de Jaén o la actual universidad de Sevilla, antigua Fábrica de Tabacos.

En el siglo XIX, la riqueza forestal de estas sierras hizo que la mayor parte de sus montes quedaran fuera de las políticas desamortizadoras de la época, por lo que no fueron vendidos a propietarios privados. Ese es el origen del excepcional peso que actualmente tiene la propiedad pública en los montes del Parque.

En el siglo XX, recién acabada la guerra civil, la naturaleza agreste de estas sierras facilitó la supervivencia de la resistencia armada contra la dictadura franquista durante algunos años, por lo que en la zona sur del Parque encontrarás la Ruta de los Maquis. Y, ya en los años 50 y 60, la vida de muchos habitantes de estas sierras se vio dramáticamente afectada por la manera despótica y abusiva con que el Estado gestionó los recursos naturales, siendo prácticamente expulsados como consecuencia de la creación del Coto Nacional de Caza de Cazorla-Segura y el embalse del Tranco.

Hoy, tu presencia en el Parque Natural te convertirá en protagonista de un cambio que con el tiempo se percibirá como histórico: el aprovechamiento de los recursos naturales de una manera equilibrada y participativa. Porque el turismo rural, cuando es sostenible, contribuye al mismo tiempo a generar progreso para los habitantes del Parque y a estimular la conservación idónea de sus excepcionales recursos naturales. Conociendo, respetando y disfrutando el Parque, estarás tejiendo con un nuevo hilo verde la esperanza del siglo XXI.

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Aldeas con encanto

 

LAS ALDEAS QUE NO TE PUEDES PERDER

Las pequeñas y recónditas aldeas de montaña son uno de los atractivos más originales del Parque Natural. Están casi todas ellas en la comarca de Segura, en la mitad norte del Parque, y representan un modo de poblamiento muy poco frecuente en Andalucía, que recuerda más bien la dispersión propia de las montañas del norte de España.

En las aldeas del Parque no encontrarás monumentos ni piedras venerables, sino una arquitectura popular sencilla y práctica, junto a muchos elementos comunales que hablan de una vida muy dura donde era imprescindible compartir los recursos y apoyarse colectivamente en las faenas cotidianas. Por eso nunca faltan la fuente, el lavadero, el horno de pan, la era, las acequias… y, por supuesto, los hortales y los frutales.

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Donde la Tierra habla

 

Si te gusta la geología, en el Parque Natural vas a hacer hallazgos sorprendentes. Y si hasta ahora no te habías sentido atraído por el mundo de las fallas, las cavidades y los estratos pétreos, puede que aquí descubras lo apasionante que puede ser aprender a leer una historia cuyos tiempos se miden en millones de años, y de cuyos acontecimientos ha dependido, en gran parte, que en este pequeño planeta azul se haya producido el excepcional fenómeno de la vida.

Los paisajes montañosos del Parque Natural ostentan la mejor representación de los relieves que conforman el Dominio Prebético de las Zonas Externas de la Cordillera Bética.

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Rincones verdes

 

Todos y cada uno de los enclaves que te proponemos en este apartado son muy particulares por su flora, pero lo son también por su paisaje. Tanto si eres aficionado a la observación botánica como si no lo eres, tanto si las distintas especies te resultan familiares como si las desconoces, te sentirás inmerso en parajes con una atmósfera muy especial.

Casi todos son lugares muy fácilmente accesibles, y sólo el hecho de recorrer los caminos que llegan a ellos ya merece sobradamente la pena. De manera que aquí tienes una magnífica colección de rutas que desembocan en lugares únicos.

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Lugares para observar animales

 

ZONAS DE AVISTAMIENTO DE FAUNA SALVAJE

El avistamiento relativamente frecuente de fauna salvaje es uno de los atractivos más conocidos y destacados del Parque Natural. Ciervos, gamos, muflones, cabras monteses, jabalíes y diversas aves rapaces son muy abundantes, como consecuencia de lo agreste del territorio, de su gran extensión y de su buen estado de conservación.

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