Torres

Torres, situado en la falda del cerro de la Vieja, combina la frescura de sus manantiales con el paisaje de montaña que lo rodea. A más de 800 metros de altitud, está rodeado por algunas de las cumbres más elevadas de la provincia, como el pico Almadén (2.032 m), el Monte Aznaitín (1.720 m) o Monteagudo (1.683 m).

 

Uno de sus grandes tesoros naturales es Fuenmayor, considerado por muchos como uno de los rincones más bonitos de Sierra Mágina. A unos 7 km del casco urbano, este enclave es un auténtico oasis de agua y sombra: su fuente y el entorno de arroyos y vegetación lo convierten en un lugar perfecto para pasear, descansar y conectar con la sierra. Además, en primavera el valle se transforma con la floración del cerezo, un espectáculo de blancos y rosas que se celebra cada año en la Fiesta de la Floración del Cerezo y que se aprecia especialmente en parajes como Fuenmayor, Navaparís o la Fuente Nítar.

Paseando entre casas blancas y rincones con historia descubrimos la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, con una singular fachada de arcos de piedra y una valiosa pila bautismal gótico-mudéjar; la Torre del Reloj, levantada sobre una antigua torre del castillo medieval y visible desde casi cualquier punto del pueblo; y la fachada renacentista del Palacio de los Marqueses de Camarasa. A las afueras, “La Puente”, construida por Andrés de Vandelvira tras una riada que destruyó el puente anterior, es símbolo del ingenio renacentista y de la importancia histórica de las comunicaciones, al conectar con la ribera donde se encontraban los molinos.

Torres también es un destino para vivir la sierra en movimiento. Desde el Columpio Turístico Gigante, la experiencia de “tocar el cielo” se hace realidad con vistas abiertas al valle y al parque natural. Desde este mirador parte el Sendero “Muro Alto”, una ruta familiar que recorre puntos clave del municipio y permite disfrutar de la floración del cerezo junto a un histórico dique construido tras la tormenta de San Gil de 1843. A ello se suman las Cimbras y Pasarelas Colgantes, un recorrido panorámico sobre escarpes rocosos integrados en el casco urbano, que ofrece una perspectiva única del paisaje y del propio pueblo.

Torres se ha consolidado como destino de escalada gracias a espacios bien equipados y de fácil acceso, ideales tanto para iniciación como para práctica deportiva. Destacan el Sector La Piscina, el Sector La Caseta y el Sector Los Columpios, además de la Peña de Jaén y la zona de bouldering de las laderas del Almadén y el Cerro de la Vieja.

Es, además, punto de partida de algunas de las rutas más conocidas del parque. La ruta Torres – Hondacabras – Fuenmayor – Puerto de Torres – Castillejos – Mata Bejid – Centro de Visitantes del Parque Natural atraviesa el corazón del macizo de Mágina, combinando pinares, antiguos descansaderos de ganado y ascensos que alcanzan el Puerto de la Mata, por encima de los 2.000 metros de altitud. Desde allí, las vistas se extienden hasta Sierra Nevada y las cumbres del Almadén o el Cerro Cárceles.

Entre sus senderos más populares está el Sendero de Fuenmayor, un recorrido de 6,4 km y dificultad media que parte del área recreativa del mismo nombre. El camino discurre entre arroyos y bosques mediterráneos de encinas, pinos, almendros y cerezos, hasta llegar a la cascada del Zurreón, especialmente llamativa en invierno, cuando el agua se hiela. En este entorno también se esconde la Cueva del Morrón, santuario rupestre con pinturas declaradas Bien de Interés Cultural, que conecta al visitante con los orígenes más remotos de la presencia humana en el territorio.

En verano, Fuenmayor es un refugio perfecto para disfrutar del aire fresco y el sonido del agua; en invierno y primavera, sus senderos invitan a caminar entre aromas y colores únicos. En Torres, cada estación ofrece una forma distinta de vivir la sierra.

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