Larva

Entre el Parque Natural de Sierra Mágina y el de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, Larva disfruta de una ubicación privilegiada que conecta dos de los espacios naturales más emblemáticos de la provincia de Jaén. Asentado en una suave ladera, su casco urbano de casas blancas y trazado en pendiente ofrece vistas abiertas hacia un paisaje de olivares, colinas y barrancos que transmiten una serenidad muy característica.

Larva ofrece un contraste fascinante donde la naturaleza semidesértica de sus barrancos abraza un legado histórico único. Su principal tesoro cultural es El Castellón, una impresionante fortaleza ciclópea íbera (ss. II-I a.C.) que conserva muros de grandes sillares y un aljibe interior. En su casco urbano de casas blancas, destaca la sencillez neoclásica de la Iglesia de San Pedro Apóstol (s. XVIII) y el antiguo Ayuntamiento, hoy convertido en albergue. Para profundizar en la identidad serrana, el Museo de Artes y Costumbres Populares exhibe instrumentos tradicionales de labranza y matanza, reflejando una cultura de subsistencia que ha modelado este paisaje de horizontes infinitos.

Su entorno, marcado por lomas esteparias, matorral mediterráneo, espartizales y pequeños pinares, invita a recorrer senderos y caminos rurales que conectan con algunos de los parajes más auténticos del sur de Jaén. Espacios como el Paraje de El Pozuelo, al que se accede desde La Casería hacia la sierra, con sus manantiales, un auténtico refugio para los amantes de la naturaleza. El descanso y la contemplación encuentran su lugar en el Área Recreativa de La Cañada, perfectamente equipada y dotada de un mirador cuya panorámica permanece en la memoria del visitante.

El agua también forma parte de la memoria colectiva. El Pilar-Lavadero, conocido popularmente como el Pilar, punto de encuentro entre mercaderes, ganaderos y agricultores, acoge el tradicional mercado de los miércoles. A ello se suma el Puente sobre el Arroyo Salao, una joya de la ingeniería metálica erigida en 1899 por ingenieros de la escuela de Gustave Eiffel. Durante años, este viaducto ostentó récords de luz y altura, convirtiendo a Larva en referente nacional de las grandes obras ferroviarias.

 

Las vistas alcanzan su máxima expresión desde el Mirador Campos de Larva, un balcón natural desde donde se contemplan Sierra Mágina, Cazorla y, en días claros, Úbeda y Baeza.

La tradición sigue viva en la Feria de San Marcos, copatrón del municipio, una celebración que une devoción, encuentro y legado cultural.

En Larva, cada paseo se convierte en una forma de descubrir horizontes infinitos. Es un lugar perfecto para desconectar, caminar entre barrancos y laderas, correr por pistas rurales o dejarse llevar por la sensación de libertad que ofrece la sierra en cada recorrido.

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