Entre Sierra Sur y Sierra Mágina, La Guardia de Jaén se alza como un balcón privilegiado del paisaje de la provincia de Jaén. Desde sus 635 metros de altitud, regala alguna de amplias panorámicas del valle del Guadalbullón y del inconfundible mar de olivos, que define el paisaje jiennense.
Su principal pulmón verde es el Cerro de San Cristóbal, cubierto de pinares, matorral mediterráneo y plantas aromáticas. En sus laderas y barrancos habitan conejos, perdices y numerosas aves rapaces, que acompañan al visitante mientras recorre los caminos. El Sendero del Cerro San Cristóbal es la mejor forma de descubrir este entorno entre pinos y miradores naturales hasta la cumbre, donde las vistas se abren hacia Sierra Mágina, Sierra Morena y los campos de La Loma. En el trayecto se encuentra el Asentamiento Neolítico de la Cueva Cabrera, testimonio de la presencia humana desde tiempos prehistóricos, y muy cerca, la Necrópolis Visigoda de Cerrillo Salido, que refuerza el carácter milenario del territorio.
Presidiendo el casco urbano, el Castillo de La Guardia es uno de los conjuntos históricos más fascinantes de la comarca. Su origen se remonta al oppidum ibero-romano de Mentesa Bastia, clave por su estratégica ubicación. Sobre este cerro se sucedieron un hisn islámico y una fortaleza medieval que, tras la conquista castellana, se convirtió en residencia nobiliaria. Hoy conserva murallas, alcázar, restos de torres y una elegante portada gótica, dominando el territorio como símbolo de más de dos mil años de historia continua.
Dentro del conjunto histórico sobresale la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Bien de Interés Cultural y una de las grandes joyas del Renacimiento jiennense. Iniciada entre los siglos XIV y XV, su arquitectura se culmina con una destacada intervención atribuida a Andrés de Vandelvira. El templo combina elegantes elementos renacentistas, un notable retablo dedicado a la Virgen de la Asunción y una esbelta torre campanario del siglo XVI que se integra armónicamente en el perfil urbano.
El paseo por La Guardia discurre entre casas blancas y calles empinadas llenas de vida local, con espacios emblemáticos como el Conjunto Monumental de la Plaza Isabel II o el Lavadero Público de la Segunda República y Museo. Estos lugares conservan la memoria cotidiana y el patrimonio etnográfico del municipio. Todo ello refuerza la identidad de La Guardia como histórica “Puerta de Culturas”, cruce de herencias íberas, romanas, islámicas y cristianas.
A lo largo del año, el municipio celebra la Feria y Fiestas de Nuestra Señora del Rosario, donde resuena una de las manifestaciones más singulares del patrimonio inmaterial; el Canto de la Aurora. Junto a ellas, la Feria y Fiestas de San Sebastián y la emotiva Romería de San Sebastián refuerzan el vínculo entre historia, devoción y paisaje.
La Guardia de Jaén es naturaleza, es historia superpuesta y es tradición viva. En La Guardia de Jaén puedes caminar entre pinares, correr en senderos con vistas infinitas y volar entre miradores y crestas.
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