Km. 0
La ruta parte del casco urbano de Valdepeñas de Jaén y abandona la localidad por el sur. En un giro a la izquierda tomaremos una carretera vecinal asfaltada que avanza entre lomas de olivar. Un segundo giro a la izquierda nos deja en una vía de mayor continuidad, también asfaltada. Tras unos primeros metros de suave rodaje, la carretera comienza a ganar altura progresivamente, dibujando curvas que ofrecen vistas hacia el valle y los montes que rodean la población. Un paisaje que combina olivar en terraza con manchas de encinar y quejigal en umbrías. A medida que ganamos cota, podremos disfrutar de bonitas vistas hacia la Sierra Sur. El camino discurre entre bancales de olivo y manchas dispersas de matorral mediterráneo, recordando el uso agrícola tradicional de estas laderas. Poco a poco, el paisaje se vuelve más abierto y agreste, con laderas pedregosas y pequeñas vaguadas. El Puerto de los Carboneros (1.340 m) se alcanza al coronar la divisoria, en un collado amplio que actúa de paso natural entre vertientes. Es un buen punto para breve parada: resguardo del viento, ofrece panorámica de sierras calizas subbéticas y marca el final del ascenso principal de este primer tramo.
Km. 4,2
Desde el Puerto de los Carboneros (1.340 m), la ruta continúa en dirección noroeste, por una estrecha carretera asfaltada que desciende suavemente al inicio. A poco más de un kilómetro, el camino bordea el Cortijo de los Carbonerillos, situado a mano derecha, junto al Arroyo de Carboneros, que da nombre al valle y se convierte en una referencia acústica y visual de este tramo. Este cortijo es ejemplo de arquitectura rural ligada al aprovechamiento agrícola y ganadero de estas sierras. Superado este enclave, el trazado gira levemente hacia el norte y comienza a ganar altura de forma progresiva. El perfil se endurece a medida que la carretera serpentea en sucesivas curvas, flanqueada por laderas cubiertas de monte bajo y pinares de repoblación, que se alternan con claros y pequeños barrancos. En el tramo final, la orientación vuelve a ser noroeste, afrontando las rampas más sostenidas que conducen hasta la Cuesta de la Burra (1.440 m). Este collado natural ofrece un respiro al ciclista y una panorámica amplia: hacia el este se distinguen los valles que descienden hacia el río Valdearazo, mientras que hacia el oeste la mirada se abre hacia la campiña olivarera de la Sierra Sur.
Km. 11,5
Desde la Cuesta de la Burra, la ruta continúa en dirección sureste por un camino asfaltado estrecho que se abre paso entre lomas de olivar y manchas dispersas de matorral mediterráneo. El ascenso es moderado, con tramos de subida continuada que exigen pedaleo constante, aunque sin pendientes fuertes. Tras unos dos kilómetros de avance, el itinerario deja a la izquierda varias antiguas caserías vinculadas a la explotación del monte y a la pequeña ganadería tradicional. A lo largo del camino se distinguen barrancos y vaguadas donde aflora la vegetación de ribera —zarzas, adelfas y algún taray—, que contrasta con la monotonía olivarera del entorno. El relieve se hace más abierto conforme nos aproximamos al Puerto de los Vinateros, paso natural situado a unos 2’5 km del inicio del tramo.
Km. 13
Este collado recibe su nombre por ser, según la tradición, lugar de tránsito de arrieros y vinateros que cruzaban entre las sierras y la campiña. Desde este punto, las vistas se amplían al suroeste, hacia la campiña y las laderas que descienden al valle. Desde el Puerto de los Vinateros, el itinerario prosigue en dirección suroeste por un camino de montaña, con un perfil ascendente que gana altura de forma constante. La carretera se estrecha y serpentea entre laderas de olivar y manchas de monte bajo, donde reaparecen encinas y quejigos y es posible encontrar formaciones de matorral mediterráneo como coscojas, lentiscos y jaras. Encontraremos que durante unos 1’9 km el trazado coincide con parte del trazado de GR7. El trazado mantiene una subida progresiva, con algún tramo de mayor pendiente que requiere esfuerzo constante al ciclista. Tras recorrer unos 4,5 km desde el collado anterior, se alcanza el Puerto de los Azores, otro paso natural que conecta estas sierras interiores y que constituye un excelente mirador sobre la Sierra Sur de Jaén.
Km. 18
Desde el puerto, la ruta inicia un descenso moderado en dirección noreste, avanzando por una estrecha carretera asfaltada que se desliza entre vaguadas y lomas suaves. A medida que se pierde altitud, aparecen las primeras referencias del parque eólico Sierra del Trigo, con sus aerogeneradores dominando el horizonte. El recorrido alterna tramos de bajada con suaves ondulaciones, rodeado por un mosaico de olivar y zonas despejadas que evidencian la vocación agrícola del territorio. Finalmente, tras unos 3,8 km de pedaleo, se alcanza la subestación del parque eólico, punto de referencia clara en este sector de la ruta.
Km. 23,5
Desde la subestación del parque eólico, el recorrido continúa en dirección este-noreste unos 5 km por una carretera asfaltada. El trazado avanza entre lomas cubiertas de olivar, intercaladas con manchas de vegetación mediterránea donde prosperan coscojas, jaras y tomillos. El perfil, favorable en algunos tramos, mantiene un suave descenso que permite disfrutar de panorámicas abiertas hacia el valle a medida que alcanzamos las inmediaciones de Navalcán.
Km. 29,6
Desde el paraje de Navalcán, la ruta inicia un descenso progresivo siguiendo un firme de camino rural asfaltado que discurre entre lomas de olivar. El trazado se abre con amplias vistas hacia el valle que se extiende frente a Noalejo, mientras a la espalda quedan los relieves de Sierra Mágina. El camino, cómodo y sin grandes pendientes, avanza entre cortijos dispersos y parcelas de olivar que ocupan casi por completo estas tierras de transición entre la sierra y la campiña. A lo largo del descenso, se atraviesan pequeños barrancos de escorrentía, modelados por la erosión y flanqueados por vegetación mediterránea adaptada a la aridez. Finalmente, tras unos 5’3 km desde Navalcán la ruta alcanza el núcleo urbano de Noalejo, entrando por la zona baja del municipio y remontando ligeramente hasta el centro urbano. El entorno de la Plaza de España es un buen punto para avituallarse y ajustar la ruta antes de continuar hacia el este en dirección a Campillo de Arenas.
Km. 33,8
Abandonamos el tramo urbano de Noalejo por la JV-2229 hasta alcanzar el cruce con la N-323, donde tomamos dirección a Campillo de Arenas. Desde este punto, la ruta prosigue por la nacional durante unos 4,5 km en firme asfaltado y de cómodo pedaleo. El itinerario avanza paralelo a la ladera norte de Sierra Mágina, entre un mosaico de olivares en pendiente y pequeños cortijos dispersos que recuerdan el carácter agrícola de esta zona. La carretera, de trazado sinuoso pero cómodo, desciende de manera progresiva siguiendo el corredor natural que conecta ambos municipios. En el horizonte se van perfilando los cerros que protegen Campillo de Arenas, al aproximarnos a la localidad, podremos reconocer el cerro coronado por su castillo medieval, hito visual que anuncia la llegada al municipio. El acceso a Campillo de Arenas se realiza tras un suave descenso final, entrando al municipio por la N-323 y alcanzando sus primeras calles tras unos 4,2 km desde Noalejo. Abandonamos Campillo de Arenas dirigiéndonos al noroeste por la calle Barranquillo hacia la calle Acera del Río. Tras recorrer unos 130 m, giramos a la izquierda para incorporarnos a la JV-2228. Apenas 600 m después, tomamos un carril a la derecha que nos conducirá progresivamente hacia las lomas que cierran el valle. El firme es inicialmente asfaltado, aunque pronto pasa a ser un carril de zahorra compactada, con un trazado cómodo en suave ascenso. Los olivares dominan el paisaje en los primeros kilómetros, hasta que aparecen zonas de monte bajo, plantaciones de almendros y pinares de repoblación que recuerdan la vocación forestal de estas sierras. Este camino coincide en varios tramos con cordel de Jaén, vía pecuaria de gran tradición en la comarca, utilizada durante siglos para la trashumancia y el movimiento de ganados entre la campiña y las sierras. El firme presenta tramos pedregosos e irregulares que requieren precaución en la marcha. El itinerario continúa por el Cordel de Jaén hasta alcanzar una bifurcación claramente señalizada. Si tomáramos el desvío a la derecha, podríamos enlazar con Carchelejo y con la ruta cicloturista C2; mientras que este trazado que recorremos conecta con un tramo del GR 7, perfectamente balizado y coincide con el comienzo de la ruta de senderismo que nos conducirá a la Piedra del Palo. En nuestro caso seguimos de frente, avanzando hacia el Cortijo del Cortijuelo, que se alza como punto de referencia en el camino. La senda gana altura suavemente hasta aproximarse al collado de la Cañada del Sabinar y el paraje del Cañón de Pitillos, labrado por el río Valdearazo. El Valdearazo se encajona de forma espectacular entre altas paredes calizas, describiendo varios meandros que hacen aún más impresionante el cañón. Curiosas formaciones pétreas salpican todo este paraje, como la piedra del Palo, una formación rocosa singular que se erige como hito natural del recorrido y lugar de parada obligada para quienes buscan disfrutar de la grandeza del paisaje y de la naturaleza. A ella podremos llegar tomando un desvío a la izquierda de nuestra marcha que nos conduce al Mirador de la Piedra del Palo.
Km. 50,3
Desde las inmediaciones del Cañón de los Pitillos, la ruta prosigue en dirección suroeste, afrontando un ascenso progresivo por pista pedregosa que requiere precaución en la marcha. El camino se abre paso entre laderas de matorral mediterráneo y coscojares, con tramos donde el desnivel se hace más evidente. Tras recorrer unos 5 km, se alcanza el Collado de los Yeros, paso natural que comunica varios barrancos y ofrece una buena panorámica de las umbrías cercanas. El camino está salpicado de un abrupto paisaje típico mediterráneo con bosques de encinas, alcornoques, pinos y quejigos centenarios, pero de entre todos ellos destaca el Quejigo del Amo o del Carbón. Desde este collado, el itinerario desciende suavemente durante el primer kilómetro, siempre en rumbo oeste-suroeste, bordeando laderas más abiertas. El firme continúa siendo irregular, con presencia de piedra suelta. Poco después, la pendiente se invierte y comienza un desnivel continuo hacia el siguiente hito. Tras un total de 2,7 km desde el collado, se llega al entorno del Quejigo del Amo o del Carbón, ejemplar monumental de gran porte y longevidad. Situado en el municipio de Valdepeñas de Jaén, fue declarado Monumento Natural en 2001. Este ejemplar representativo de la vegetación autóctona mediterránea, está considerado como uno de los de mayores dimensiones del territorio andaluz. Este quejigo constituye no solo un valor natural de primer orden, sino también un símbolo etnográfico ligado a los antiguos usos del monte.
Km. 57
Desde el entorno del monumental Quejigo del Amo, la ruta inicia un tramo descendente que avanza en dirección suroeste. El firme es pedregoso en varios puntos, por lo que conviene extremar la precaución, sobre todo en épocas húmedas. El recorrido atraviesa laderas de monte mediterráneo y olivares hasta alcanzar el Collado del Cañón, paso natural que ofrece amplias vistas hacia los barrancos próximos. A partir de aquí la marcha prosigue entre repechos suaves, alternando descensos y ligeras subidas, hasta alcanzar el Collado de Navalayegua, punto estratégico desde donde se abre el horizonte hacia las estribaciones que rodean Valdepeñas de Jaén. Los últimos kilómetros discurren por caminos tradicionales, entre olivares y pequeños barrancos, recordando la estrecha relación entre este territorio y los usos agrícolas y ganaderos que lo han modelado durante siglos.
Km. 67,7
Finalmente, el itinerario se adentra de nuevo en el núcleo urbano de Valdepeñas de Jaén, cerrando el circuito circular. El regreso al punto de partida permite al ciclista valorar la diversidad de paisajes atravesados: desde los collados serranos y los hitos naturales —como la Piedra del Palo o el Quejigo del Amo— hasta las laderas de olivar y los pasos tradicionales de las vías pecuarias. Un recorrido exigente en su kilometraje y desnivel, pero de gran riqueza cultural, natural y etnográfica, que resume la esencia de Sierra Mágina.