DETOUR 02: Forestrand House Refuge del Campillo - Summit ofl Yelmo
Hiking, GR247 Forest Routes
Segura de la Sierra
This stage links the beautiful larix pineapples of Mount El Yelmo with the Historical-Artistic Set of Segura Furnaces, allowing us to enjoy a delicious variety of environments, from purely boscosos to the most humanized.
This stage begins with the beautiful asphalt forest track that rises to the summit of El Yelmo, whose hillsides then leave to move on to those of his little brother, El Yelmo Chico. We will enjoy its peculiar rocky architecture, with powerful canteens, cut and picones of capricious shapes. We will also see from the slopes of this mountain a very wide and very complete panoramic, as the route in this area is almost circular. We will spread the reservoir of El Tranco, the beautiful village of Hornos de Segura, the olive groves around Cortijos Nuevos, El Yelmo - the highest peak of the zone - and the impressive forest masses of the Hornos Garganta.
From the charming village of La Capellanía, whose laundry source is exposed to the throat from a privileged viewpoint, the route goes down the Arroyo de las Oitunas, between carrasco pinears and old abandoned gardens, to finally climb to Hornos de Segura by a mosaic of pine and small mountain olive trees. This small town is incarnated on a rocky platform and crowned by an old Arab castle, rehabilitated as a planetarium and center of astronomical interpretation. It is worth walking through the narrow streets of Hornos and its surroundings, looking at the waters of the large El Tranco reservoir flanked by high mountains.
The whole area is very suitable for the observation of rapaces, including the royal eagle, and large mammals such as the montane goat and boar.
ROUTE NAME
Refugio Casa Forestal de El Campillo - Hornos de Segura
TRAIL TYPE
Linear
DIFFICULTY
Media
TOTAL DISTANCE (IN KILOMETERS) 16,34 km
Stretch of asphalt or concrete: 11.75%
Section of track, forest road, or dry watercourse: 43.02%
Trail section: 45.23%
Sections of livestock trails: 0
HUSO 30S
ESTIMATED TRAVEL TIME
5 h 25 min
ROAD SURFACE TYPE
Road
MAXIMUM ELEVATION CHANGE 644mm
389mm
935mm
DIFFICULTY. RATING ACCORDING TO THE MIDE METHOD
2
MEANS
Severity of the natural environment
1
ITINERARY
Route guidance
2
DISPLACEMENT
Difficulty moving about
3
EFFORT
Amount of effort required
ACCESSIBILITY TYPE
TIME OF YEAR
SIGNALING
Sí
MORE INFORMATION
TUNNELS
STEEL VIADUCTS
METAL WALKWAYS
WATER POINTS
PONTOONS
GUARD BOOTHS AND BARRIERS
SWITCHMAN'S CABINS
CYCLABILITY
RECREATIONAL OR SPORTS AREAS NEAR THE TRAIL
AID STATIONS
On the path: Safe Furnaces
Near the path: New Cortijos, Segura de la Sierra
LINKS TO OTHER TRAILS
PR-A 194; PR-A 147; PR-A 148; PR-A 150
SHELTERS
In the beginning: Casa Forestal El Campillo
RECOMMENDATIONS
OTHER INFORMATION OF INTEREST (ARCHITECTURAL OR HISTORICAL-CULTURAL, GEOLOGICAL-ECOLOGICAL)
The dark times for the El Tranco reservoir
There has been some written testimony of the drama of the people affected by the expropriations for the construction of the reservoir in the early 1940s. If this process is always painful, much more so in a few years when democracy had just been demolished in Spain, so there were virtually no legal or political instruments for citizens to defend their interests.
The following text belongs to the book "Recollections submerged, 1931 1941" (Editorial El Olivo, Ubeda, 1999), by Ángel Robles Rodríguez, born in the corrijada of El Chorreón - next to the one passed by GR 24 - which was expropriated for the construction of the reservoir. "In 1940, what we had been afraid of for so long came: we were told that we had to vacate immediately and bring down the houses (...). They entered large bands of hashers and tronzers with large hashes cutting it all together, classifying the wood and burning the wood and the thousands of centenary oak that had until then covered the lands of the Vega, which then turned into coal. Those lands soon remained as if they had received an atomic bomb. We, like all of the Vega, emigrate from the place with all of our beings and animals. We changed land, landscapes, customs, neighbors and many other things that have no name, but that were real and remained within each of those people. For all that change was very hard, although we each suffer it in silence."
El lugar donde se inicia esta etapa, a 1440 metros de altitud, tiene una gran belleza paisajística y está a pie de carretera. Esta casa forestal tuvo una notable importancia en el pasado, como muestran su tamaño y las varias construcciones auxiliares que posee. En una de ellas está, precisamente, el refugio que se ha habilitado para el sendero Bosques del Sur. La zona está dominada por pinares de laricio y verdes praderías, añadiendo los chopos en otoño su color amarillo.
El lugar es estratégico para la práctica del senderismo. Por un lado, es principio o final de las etapas 2 y 3 del sendero Bosques del Sur. Pero además conecta con otras dos rutas señalizadas. Hacia arriba, con la subida a la cumbre de El Yelmo por la derivación 2, y hacia abajo, con un camino señalizado por la Confederación Hidrográfica del Segura que conduce a río Madera. También se puede bajar a río Madera desde el cruce de la etapa 2 con la variante GR 247.1 del sendero Bosques del Sur, opción que es un poco más larga. En cualquier caso, los caminos señalizados en el triángulo Segura de la Sierra-río Madera-El Campillo permiten al senderista diseñar a su medida diferentes recorridos circulares de gran atractivo.
Nuestra ruta comienza por pista forestal asfaltada, en suave ascenso en medio de un gran pinar con abundancia de majuelos. Enseguida dejamos a la derecha el arranque del camino que sube a El Yelmo por senda. Encinas y algunos quejigos se unen al cortejo vegetal según avanzamos, y grandes vistas aparecen a la izquierda, hacia la Garganta de Hornos, que es un valle estrecho, profundo y densamente arbolado. La lejana Sierra de Cazorla cierra al fondo la perspectiva.
Llegamos a una bifurcación. Hacia la derecha subiríamos a la cumbre de El Yelmo en 4 kilómetros. A la izquierda la pista desciende hacia la aldea de El Ojuelo, que está a 10 kilómetros, muy cerca de Cortijos Nuevos. Nosotros cogemos por ahí y a los pocos metros nos desviamos de nuevo a la izquierda por una senda. Pero antes no hay que dejar de asomarse al mirador natural que constituye el pequeño risco que tenemos justo a nuestra izquierda, cuyas amplísimas panorámicas nos impresionarán.
Una vez en la citada senda, veremos que se ensancha y baja al principio con rapidez. Se trata de una vieja senda tradicional que discurre entre rocas y pinos y que nos permitirá alcanzar el hermano menor de El Yelmo, llamado El Yelmo Chico, que en realidad constituye la prolongación de la mole de El Yelmo hacia el suroeste.
La senda desemboca en la pista que rodea buena parte de este monte, uniéndose nuestra ruta al PR-A 150. Continuamos por la izquierda. Si cogiéramos por la derecha, atajaríamos, pero a costa de renunciar a todos los atractivos que nos va a deparar circunvalar El Yelmo Chico. Las vistas que se abren hacia la Garganta de Hornos son grandiosas, y podremos disfrutar de ellas durante bastantes trechos a lo largo de los próximos kilómetros, siempre envueltos por un bosque de pino negral salpicado con algunos arces. La pista va rodeando El Yelmo Chico en el sentido de las agujas del reloj.
Más adelante este giro es más acusado, apareciendo ante nuestros ojos el embalse de El Tranco, la Sierra de Las Villas al otro lado del Valle del Guadalquivir, y la de Cazorla al fondo. Un poco más adelante veremos también el pueblo de Cortijos Nuevos y las alineaciones exteriores de la Sierra de Segura, con aldeas en sus laderas como Arroyo Frío, El Pelón y Catena, en medio de un gran mosaico paisajístico de olivares, pinares y cortijadas. Tras estas elevaciones se divisa el bello pueblo de Chiclana de Segura, en la comarca de El Condado, y en el último plano, las lejanas llanuras manchegas.
La ladera por la que transitamos se orienta hacia el noroeste, lo que facilita que aparezcan más arces. A nuestra derecha vemos grandes paredones verticales, y encontramos un pequeño manantial cuya agua es recogida por un viejo tornajo de madera junto a un arce. No es infrecuente, por todos estos parajes, ver grupos de cabras monteses.
En el kilómetro 7 llegamos a un cruce. Si fuéramos a la derecha volveríamos al punto en el que la senda por la que descendimos de El Yelmo se unió a la pista que estamos recorriendo, siempre por el PR-A 150, por el que se puede hacer, por tanto, un recorrido circular en torno a El Yelmo Chico. Nuestra ruta, sin embargo, gira aquí a la izquierda, enfilando ya hacia la aldea de La Capellanía.
En este punto nuestra ruta gira de nuevo a la izquierda. Si tomáramos a la derecha iríamos por el PR-A 147 a la antigua casa forestal de la Fuente de los Ganados, un lugar muy agradable, con fuente (aunque no es seguro que tenga agua), a donde llegaríamos en unos quince o veinte minutos y que constituye un desvío aconsejable si vamos bien de tiempo. Nuestra etapa sigue contorneando El Yelmo Chico por la misma cara por la que hemos venido caminando durante el último tramo, pero ahora en dirección opuesta y a un nivel más bajo, haciendo un gran zigzag. Unos 300 metros más allá de este cruce sale una senda a la derecha, en fuerte descenso, que nos llevaría por el PR-A 147 a la aldea de El Robledo en aproximadamente una hora y media. Nuestra ruta continúa por la pista y entramos en una preciosa zona de encinar con numerosos arces y madroños, flanqueada por una espectacular arquitectura rocosa con grandes cantiles verticales coronado de contornos muy llamativos. Aquí los pinos son laricios en vez de negrales, ya que, a pesar de estar a menor altitud, la orientación norte de este tramo crea condiciones de clima más fresco que posibilitan la aparición de estos pinos por debajo de la franja bioclimática del negral, al revés de lo habitual. Pasaremos junto a un manantial con otro tornajo de madera, este más grande que el anterior, que crea un fresco rincón con abundante vegetación ligada a la humedad.
Pronto se nos abrirán de nuevo profundos horizontes hacia Cortijos Nuevos, Hornos de Segura y las Sierras de Las Villas y Cazorla, y en el kilómetro 11,1 abandonamos la pista tomando una pequeña senda que sale por la derecha y que ataja para llegar a La Capellanía.
Llegamos a esta pequeña y encantadora aldea, que es un hito importante en esta etapa y donde merece la pena detenerse un rato para disfrutar de su ambiente de aldea segureña de montaña. Está habitada durante todo el año por unas pocas personas, y aún conserva el edificio de la pequeña escuela –ya inactiva– su era, y su lavadero. Es imprescindible acercarse a este último por un camino de unos 150 metros que sale hacia la izquierda de la aldea, y que constituye un rincón que no olvidaremos, con su fuente, sus pilas donde antes se lavaba a mano, el techado restaurado y un extraordinario mirador.
Salimos de la aldea pasando por delante de la puerta de la vieja escuela, comenzamos a bajar y a los pocos metros abandonamos el camino para tomar una senda que sale a la derecha, a contramano. Descendemos con rapidez entre pinos carrascos, enebros y romeros hacia el fondo del barranco del arroyo de las Aceitunas, también llamado de La Garganta.
La ruta llega al fondo del citado barranco, que normalmente se puede vadear sin problemas porque lleva poca agua, pero en caso de necesidad de puede girar a la izquierda y en unos pocos metros pasamos el río por un puente. A continuación la senda se eleva y el arroyo queda abajo a nuestra derecha, cayendo sus aguas en pequeñas cascadas cuando hay caudal suficiente. Pasamos por algunos bancales ya abandonados, donde hay que estar atentos a las balizas de señalización. La zona es umbría y la vegetación heterogénea, pues a las especies propias del monte mediterráneo que crecen bajo los pinos carrascos, como lentiscos y cornicabras, se suman algunas propias de lugares con humedad, tales como fresnos y algún serbal común, a lo que se suman árboles que en su momento fueron cultivados y están ya abandonados, como olivos, higueras y nogales.
Tras un cruce bien señalizado la sendilla se convierte en un camino bien definido. En el denso pinar de carrasco aparecen algunos quejigos y guillomos (Amelanchier ovalis). El camino va sobre una conducción de agua. Apenas tiene pendiente y es muy agradable, abriéndose hacia la derecha ventanas entre el arbolado por donde podemos contemplar los espectaculares poyos de El Yelmo Chico de donde venimos.
Al atravesar un pequeño olivar el camino se ensancha, para convertirse de nuevo en senda, que en algunos puntos es bastante aérea y tiene los tradicionales calzos de piedra seca. Pasaremos por otro olivar algo más grande en el que merece la pena fijarse. Es el típico olivar de montaña de esta zona de la Sierra de Segura, con viejos troncos retorcidos y muretes de piedra que abancalan el terreno para paliar la erosión. El lugar es extraordinariamente expresivo del aprovechamiento histórico de los recursos naturales en esta zona del parque natural, pues los olivos fueron plantados en laderas con acusada pendiente en épocas en las que su cultivo era importante para la supervivencia, a pesar de su poca productividad y lo trabajoso de su explotación. Rodeados de bosque mediterráneo y formaciones rocosas, componen un armonioso paisaje, del que a veces también forman parte aldeas y cortijadas, como bien podemos comprobar desde esta misma senda cuando alejamos la mirada hacia el amplio valle de Cortijos Nuevos. Hoy, la producción de estos olivares de montaña sigue siendo corta, pero la calidad de sus aceites es extraordinaria, tanto por las características del suelo y del clima como por la cuidada elaboración, sujeta a la normativa de la Denominación de Origen (AOVE) Sierra de Segura.
En el kilómetro 15,4 nuestra senda desemboca en una ancha pista forestal que hay que tomar a la izquierda, gozando desde ella de estupendas panorámicas hacia el citado valle de Cortijos Nuevos. Pronto nuestra mirada se verá sorprendida por la visión del pueblo de Hornos de Segura, coronado por su castillo.
Llegamos a este pequeño pueblo serrano por su parte alta. Una vez en el centro, además de recorrer con calma sus estrechas calles, debemos contemplar las grandes vistas que se divisan desde dos puntos, gracias a la situación elevada de la población, cuyo origen es defensivo. El primero es el mirador de El Aguilón, al que se accede desde la plaza, en la que también está la iglesia parroquial. Es, literalmente, un balcón desde el que veremos las relajantes aguas del embalse de El Tranco, que cubren la antigua vega de Hornos, y las grandes elevaciones montañosas que lo flanquean. El otro mirador está en la parte contraria del pueblo y es la Puerta de la Villa, de posible origen almohade, que es la típica puerta de entrada en codo para controlar el acceso fortificado al pueblo, con una escalera interior que da paso a una encantadora azotea con vistas hacia Cortijos Nuevos.
Es imprescindible subir al castillo, de origen árabe y recientemente rehabilitado como centro de interpretación astronómica, el Cosmolarium. También se puede pasear hasta los pequeños miradores que hay en las diversas salidas del pueblo y, en verano, refrescarse después de la caminata en la piscina municipal, pequeña, familiar y con una situación privilegiada.