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Cabra del Santo Cristo
Es un municipio de la comarca de Sierra Mágina y ocupa el espacio oriental de la misma, se encuentra mirando a la Sierra de Cazorla y al río Guadiana Menor, en un espacio de tierras áridas y erosionadas que configuran espacios naturales únicos en la provincia.
El municipio consta de tres núcleos de población que son Cabra del Santo Cristo, Estación de Cabra y estación de Huesa.
El término municipal combina el paisaje de olivos y almendros con grandes extensiones de pinares, encinas, con el matorral, piornos, romeral y tomillar, dentro de una geografía de contrastes, en parte marcada por la escasa pluviosidad.
Destaca en el paisaje una encina milenaria declarada Bien de Interés Natural y el puente sobre el arroyo Salado con 109 m. de altura y 300 m. de largo.
La economía de los cabrileños se basa fundamentalmente en la producción de aceite de oliva, actualmente hay dos molinos en funcionamiento. También tiene mucha importancia el cultivo del almendro.
Cabra presenta un rico pasado histórico, destacan sus cuevas neolíticas, restos romanos y hallazgos de un pequeño tesoro de monedas visigodas.
El término de Cabra desde el punto de vista de la vegetación presenta una variabilidad enorme, porque se encuentra formando parte de las últimas estribaciones hacia el este de Sierra Mágina y también del valle del Guadiana Menor, caracterizado por su aridez.
La vegetación es muy abundante al tener que colonizar distintos pisos climáticos desde los 460 hasta los 1433 m., así como distintos tipos de suelos: salinos, yesosos, calizos, etc.
Combina el paisaje de olivos y almendros con grandes extensiones de pinares y encinas, con el matorral, piornos, romeral y tomillar dentro de una geografía de contrastes.
Destaca la encina milenaria y el Puente sobre el arroyo Salado con 109 m. de altura y 300 m. de longitud.
Alberga una rica fauna: paloma torcaz, abubilla, jineta, tejón, jabalí, conejo…y es un terreno propicio para la realización de actividades como senderismo, ciclismo y escalada, entre otros.
Entre los lugares de recreo de la población, los alrededores del Paraje del Nacimiento ofrecen un espacio ideal para compartir una jornada de campo y disfrutar de la naturaleza.
Otros lugares de interés para visitar serían:
Las principales actividades festivas en la localidad de Cabra, además de las de Navidad, los carnavales y la Semana Santa, son las siguientes:
La gastronomía está basada en los productos locales de la huerta, caza y ganadería. Además, el aceite de oliva virgen extra será el elemento central de la cocina cabrileña, un aceite que cuenta con la Denominación de origen Sierra Mágina.
Entre los platos más característicos destacan:
Por algunos restos de ajuares encontrados en las cuevas de La Liota y del Barranco de la Sima, en la Sierra Cruzada, nos hace suponer que los primeros habitantes de estas tierras estaban asociados a poblaciones nómadas dedicadas al pastoreo.
Los poblados correspondientes a la edad del Cobre y del Bronce, que estarían localizados en los Cangilones, Cabeza Montosa y Molino Barranco, se situarían a lo largo del arroyo “Royo” que más abajo se llamará Salado.
Estas tierras formaban parte de la zona de paso que conectaba las costas mediterráneas del Sur con las del Este (Levante), un motivo importante que justificaría la presencia humana en estos lugares. El hallazgo de ídolos de metal nos confirma la existencia de poblamientos íberos.
Así como el hallazgo de monedas o un molino romano, tumbas, e incluso sospechas de la existencia de una necrópolis, son pruebas fehacientes de la presencia del pueblo romano.
De la época visigoda conocemos el hallazgo de lo que se ha llamado el “tesorillo”, que era una moneda con la inscripción “Chisdasvinto Rex”.
Por lo que respecta a la dominación musulmana, tenemos poca información de las primeras etapas. Conocemos que Fernando III el Santo toma la villa en 1245, y será el rey Alfonso X El Sabio, quien se la entrega, juntamente con Santiesteban, a la ciudad de Úbeda.
Con la conquista de Granada desaparece la inestabilidad en esta frontera y Carlos V encarga al Concejo de Úbeda repoblar el sitio de la Cabrilla, que así se llamaba la población entonces. En 1545 se produciría la llegada de los 50 primeros vecinos, y un poco más tarde llegarían otros 100. Las nuevas tierras roturadas y sembradas de cereal empiezan a dar sus frutos y se nota que el incremento demográfico es perceptible, a finales del siglo XVI ya contaba la localidad con 600 habitantes. Se inicia la construcción de la iglesia de Santa Ana, bajo la advocación de Nuestra Señora de la O.
Unos años más tarde, sin que estén claros los motivos, se inicia la construcción de una segunda iglesia, Nuestra Señora de la Expectación, la actual parroquia.
El siglo XVII será la época áurea para la localidad de Cabrillas. Durante este siglo se pasa de la silvicultura (pastizales, matorrales…) a roturar estas tierras y cultivarlas de cereal, con el consiguiente aumento de la producción.
Y a esta modificación en el cultivo hemos de añadir la llegada de la imagen del Cristo de Burgos, un hecho que cambiaría la vida en esta villa. El 19 de enero, fiesta de San Sebastián, de 1637, un arriero que transportaba las pertenencias del Corregidor de Guadix en dos mulas pierde la carga a causa de un temporal, a excepción de un lienzo con la copia de la imagen del Cristo de Burgos. La mesonera donde se refugió el arriero, que era tullida de un brazo, sanó con solo tocar la imagen. El milagro se extendió por la zona y pronto acudieron los devotos de las localidades más diversas a rezar ante la imagen.
Un hecho que significó cambiar el nombre de “Cabrilla” por el de “Cabra del Santo Cristo”.
Fueron tantas las ganancias que obtuvo la iglesia que se decidió la ampliación de la iglesia por su cabecera. Se levanta en estas mismas fechas la Casa Grande, el pueblo aumenta su número de habitantes y se crea una fábrica de vidrio, lo que, unido a la artesanía con el esparto, deciden llevar los objetos producidos por los pueblos para venderlos.
La llegada del ferrocarril en 1899 supuso un nuevo empuje para el aumento de la población, con puestos de trabajo en la construcción de las vías y en la construcción de las nuevas viviendas en la localidad, llegándose a alcanzar los 6.741 habitantes.
Las épocas de malas cosechas, así como la industrialización en la fabricación de objetos como el vidrio o el esparto, y los años de la postguerra, supusieron el éxodo a las grandes ciudades para muchos de los habitantes, con lo que la población comenzó a disminuir hasta los 1800 con los que se cuenta en la actualidad.
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