Oficina De Turismo
Población situada al sur de la provincia, entre suaves colinas, campos de olivares y frutales. Su término pertenece al Parque Natural de Sierra Mágina, que forma parte de la Subbética y que ofrece bellos y espectaculares paisajes. En su término municipal se encuentra la mayor elevación de la provincia de Jaén, el Pico Mágina. En cuanto a la vegetación, son frecuentes los encinares, quejigales, el pino carrasco y el salgareño. Es importante también su rica y variada fauna.
Albanchez de Mágina (anteriormente denominado Albanchez de Úbeda hasta el año 2000) es un municipio de la comarca de Sierra Mágina, en la provincia de Jaén, Andalucía. La mayor parte del término municipal, así como el núcleo urbano, se encuentran comprendidos dentro del Parque Natural de Sierra Mágina. En su término municipal se localiza la mayor elevación de la provincia de Jaén, el Pico Mágina, con 2.167 metros de altitud.
El acceso a la localidad se realiza por la carretera A-320, con un desvío en la población de Jimena por la carretera J-3105 o desde Torres por el Puerto del Aznaitín (JA-3107). Distancia desde Jaén, 40 km., Úbeda y Baeza a 35 km., Cazorla a 55 km. y Granada 117 km.
Su gastronomía de origen morisco es rica y variada conservando la peculiaridad de poseer el único guiso de maíz que puede tomarse en toda la provincia de Jaén. Es un plato propio del verano donde los granos de maíz, una vez triturados en el mortero, darán cuerpo a un caldo hecho a base de un sofrito de pimientos, habicholillas, tomate y guindilla fresca, que habrán de cocer, después, con pimentón, azafrán, cominos, ajos y sal.
Otro de los platos tradicionales albanchecinos son los denominados borullos, que no son más que una variante de los andrajos con liebre, en los que la masa se trocea laboriosamente hasta formar pequeños pedazos del tamaño del maíz hinchado, acompañándose con productos de huerta como pimientos verdes, patatas, berenjenas y habicholillas.
La herencia de la gastronomía andalusí está presente en buena parte de las recetas y hábitos culinarios que se conservan en Albanchez, como la morcilla de res, hecha con sangre de cordero, y que se consume en todas las celebraciones relevantes, los borullos y los guisos de maíz y de trigo. En el capítulo de dulces destacan los almendrados, elaborados con almendra molida, huevo, canela, azúcar y raspadura de limón.
Para postre, las hojuelas, que pueden tomarse con azúcar y canela o con miel; o los no menos andalusíes almendrados, deliciosa conjunción de merengue, azúcar y almendras pasados por el horno. Imprescindible como postre de las tradicionales bodas de antaño era la refrescante ensalada de melón, y como postre o merienda de las tardes de otoño las no menos tradicionales bodas, así llamados a los esponsales pitanceros de un higo seco, conservado en harina, y un trozo de nuez, de almendra o de bellota pelada que se coloca en su interior.
Las noticias más antiguas de la historia de Albanchez se encuentran en la Cueva de los Esqueletos, en el Paraje de las Zorreras. Fue descubierta en el siglo XIX por unos campesinos. Se trataba del hallazgo de varios esqueletos, sentados en semicírculo y armados de flechas, cuyas puntas eran agudos pedernales, con cuchillos y lanzas también de pedernal. Los investigadores lo han identificado con un enterramiento múltiple de las Edades del Cobre-Bronce. De época romana se han encontrado en el término municipal varios tesorillos de monedas y varias inscripciones, de los que algunos investigadores deducen la existencia de una ciudad romana enterrada, Campaneana.
El núcleo urbano de Albanchez debió tener su origen entre los siglos VII y IX, cuando la población campesina empleara la peña, bajo la que se asienta el pueblo, para buscar refugio. Hacia el siglo XI se construiría la muralla de la población, que entonces estaba por encima de la actual. De esta primitiva fortificación quedan los restos de una torre cuadrada.
Tras la conquista castellana se construyó el castillo sobre la peña, si bien es difícil precisar quien lo construyó, pues durante la edad media Albanchez perteneció a diversos señores, aunque sobre todo perteneció a la Orden de Santiago. En 1309 Fernando IV concede la villa a esta Orden de Santiago, que creó la Encomienda de Bedmar y Albanchez, cuya presencia perduró, con intervalos, hasta el siglo XIX. Por las noticias aparecidas en los legajos conocemos que perteneció al señorío de Jódar, hasta que en 1338 Ruy Fernández lo vendió al Concejo de Úbeda por 1.500 maravedís. Albanchez dependió de Bedmar hasta que el infante don Enrique de Aragón la hizo villa independiente por privilegio dado en Valladolid el 18 de noviembre de 1419, confirmado con posterioridad por otros reyes.
Tras la reconquista se produjo un aumento demográfico auspiciado por las medidas y movimientos repobladores, el desarrollo de una economía de marcado carácter agrario y la cría de perdices y palomas y de ganado cabrío, lanar y vacuno. La decadencia económica del estado en el siglo XVII acentúa esta situación en Albanchez debido a su economía de subsistencia. Hecho que se evidencia por el estado de ruina que tenía el castillo en esta época o el hundimiento del techo del templo parroquial.
El siglo XVIII y primera mitad del XIX significó un tímido intento de recuperación. Así lo demuestra la reconstrucción de la iglesia dando lugar a la actual. Otro de los hechos más significativos es la definitiva desaparición de la Encomienda al calor de medidas como la Desamortización de Mendizábal en 1836.
11
5
7