Oficina De Turismo
Es un municipio situado en el extremo nororiental de la provincia de Jaén, en un valle arropado por las montañas de la Sierra de Segura. Cuenta con algunas pedanías como Fuente Carrasca o Fuenfría, topónimos relativos a sus manantiales.
Su término municipal se encuentra incluido en el parque natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas.
Sus tierras, de llamativas tonalidades rojizas, cuentan con numerosos manantiales y yacimientos arqueológicos que atestiguan su pasado.
Este municipio cuenta con un enclave, Cuarto del Madroño, situado entre el municipio de Villarrodrigo y los límites de las provincias de Ciudad Real y Albacete.
Torres de Albanchez disfruta de algunas de las mejores vistas de la provincia de Jaén, hacia la Sierra de Segura y la llanura del Guadalimar. Las numerosas elevaciones que integran su término municipal proporcionan miradores naturales, como el del monte Picarzo. Se levanta junto a la Torre Fuerte, en un paisaje serrano de gran atractivo, mezcla de olivares, tierras de cereales, huertas y zonas de montaña.
En su patrimonio monumental hay que destacar la Torre del Homenaje, del siglo XIV, que perteneció a un castillo de la Orden Militar de Santiago y la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Presentación.
La mayor parte del término municipal de Torres de Albanchez se encuentra incluido en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Es un municipio eminentemente agrícola, aunque también presenta una importante zona de dedicación forestal localizada en el norte de término municipal.
Está enmarcado por macizos calizos de 1200 y 1300 m. de altitud, que al ser calizas acumulan agua, dando origen a más de treinta manantiales naturales que podemos visitar al tiempo que descubrimos sus aldeas. Entre ellas destacamos el manantial de Fuente Vieja, el de Fuente Larga y Fuente Bellia, desde los cuales podemos contemplar excelentes panorámicas, entre ellas la del Valle del Guadalimar y sus afluentes, donde destaca el río Onsares, con fértiles arcillas rojas triásicas en las que los bosques de pinares, olivares, huertos de cultivo de autoconsumo, pastizales y matorrales se transforman con el paso de las estaciones. Desde sus calles inclinadas se pueden contemplar pueblos como Orcera, Siles y Segura de la Sierra.
Parajes que es imprescindibles visitar:
Entre las fiestas que se celebran en este municipio están:
Hay que aclarar que en la gastronomía torreña se llama “ajo” a todo guiso en el que para elaborarlo se trituran o machacan sus ingredientes hasta que adquieran la textura y la apariencia de un puré, independientemente de que lleve ajo o no.
Entre los platos más tradicionales, destacamos:
En repostería:
La ocupación de la zona se remonta a la Edad del Cobre, III milenio a. C., época en la que se va a producir la consolidación de la agricultura, y un desarrollo de la minería y la metalurgia, lo que llevará aparejado un incremento en el número de asentamientos.
El valle del Guadalquivir va a ser una zona de tránsito natural de comunicación hacia Levante y la Meseta. Por este motivo, muchos asentamientos se van a situar en esta zona de comunicación, y tendrán una misión estratégica de control de estas vías.
Durante el desarrollo de la cultura íbera, se observa una reestructuración en el territorio que se caracteriza por los “oppida”, asentamientos fortificados en los que un aristócrata ejerce el poder.
Será con la llegada de la civilización romana cuando de nuevo se transformen los “oppida” en asentamientos rurales llamados “villae”
Este asentamiento es conocido como Castillo de Yedra, del que aún se conservan restos como muros de mampostería o aljibes, y que podría estar relacionado con una comunidad hisponovisigoda, que tras abandonar las vegas del Guadalimar entre los siglos V y VII, se establecen en este lugar estratégico de la Sierra de Torres de Albanchez.
Sobre el pasado islámico de Torres de Albanchez prácticamente no se conservan indicios, tan solo que fue conquistado a los musulmanes el 1 de mayo de 1235, integrándose el castillo y el lugar en la Encomienda de Segura, perteneciente a la Orden Militar de Santiago.
Será esta Orden Militar la que promueve un nuevo asentamiento en la ubicación actual, y construyen las defensas sobre un promontorio rocoso.
Es a mitad del siglo XVI, en 1552, cuando Torres de Albanchez consiga la segregación de Segura de la Sierra, otorgándole Felipe II el título de villa.
Durante el siglo XIX se inició una expansión demográfica llegando a contar en 1900 con 1226 habitantes.
El fenómeno roturador por el que los montes se convierten en tierras de cultivo supuso un aumento en la superficie cultivada, fundamentalmente dedicada al cereal a costa de la reducción de pastos y monte. El crecimiento demográfico se intensificó notablemente llegando en el año 1940 a contar con 2626 habitantes.
A partir de estos años, en plena postguerra, en Torres de Albanchez se inicia la emigración hacia las grandes ciudades españolas o a países de Europa, con lo que la población comenzó a disminuir.
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