Oficina De Turismo
Ayuntamiento de Villardompardo Plaza de la Constitución, número 1
Villardompardo es un pequeño municipio en extensión, situado en la comarca de la Campiña al oeste de la capital, y a orillas del arroyo Salado de los Villares, cuyo principal elemento paisajístico es el olivar. El término municipal es un terreno prácticamente llano con algunas zonas de desniveles, su casco urbano está situado en lo alto de una loma. La actividad económica del municipio es casi de manera exclusiva la agricultura y en concreto el monocultivo del olivar de secano, que prácticamente ocupa la totalidad de la superficie del término. En los últimos años se ha diversificado la actividad con la creación de pequeñas industrias y empresas de construcción. Podemos resaltar las canteras de yeso de la localidad, como un recurso de posible explotación. En Villardompardo se sigue trabajando en la actualidad el mueble por encargo. Las mejores aportaciones de esta ebanistería se realizan en el entorno de una línea clásica española, de aire renacentista, y próxima al mueble que caracterizó a Granada en la primera mitad del siglo XX. De entre las diferentes maderas que se emplean destacan las de haya y castaño. En su patrimonio histórico lo más notable es su Castillo, que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985, y la iglesia de Nuestra Señora de Gracia.
El paisaje que nos ofrece Villardompardo es prácticamente llano, con lomas de pendientes muy suaves, y monótono, ya que se encuentra ocupado casi totalmente por el olivar.
Atraviesa el término el arroyo Salado de Villares, de escaso caudal y que se seca con la llegada del estío por este motivo no se utiliza para el riego. La mayor parte de los cultivos son de secano.
Al igual que ocurre en la mayoría de las otras localidades de la campiña, la vegetación natural es prácticamente inexistente, y queda reducida a los linderos, caminos y riberas del arroyo Salado.
El olivo cumple un importante papel ecológico, en sus viejos troncos encuentran refugio numerosas aves, mamíferos y reptiles, y sus frutos son además un alimento de gran valor energético.
En el olivar puro son pocas las especies que aparecen de forma continuada, ya que más bien es utilizado como zona de alimentación o de paso por algunas especies. En él podemos observar especies como: el verdecillo y el verderón; y en invierno la curruca capirota, el petirrojo y el zorzal común.
La biodiversidad el olivar aumenta cuando junto a él aparecen arroyos con bosques de ribera o linderos de matorral mediterráneo, constituidos por carrizos, adelfas y tarajes. Así nos encontramos con: gorriones, pinzones, jilgueros, ruiseñores, cogujadas, codornices y cornejas. Anfibios: sapo común, rana verde, salamandra; reptiles: culebra bastarda, lagarto y lagartijas; mamíferos: liebres, conejos, zorros, tejones, jinetas…
La Charca de Pajarejo, al nordeste de la localidad, es una charca natural, que solo se forma cuando llueve abundantemente, funciona como un ecosistema húmedo temporal donde anidan distintas aves acuáticas.
Las fiestas tradicionales de Villardompardo están muy unidas a las tareas agrícolas:
También cuenta con una sabrosa repostería:
Los hallazgos de elementos arqueológicos anteriores a la Edad Media en Villardompardo, como hachas neolíticas, pilas romanas o pavimentos de ladrillo, nos indican que esa localidad había estado poblada en épocas anteriores.
En los alrededores del pueblo se han encontrado vestigios de presencia íbera y romana, incluso la posible existencia de villas rústicas dedicadas a la agricultura en lugares como las Piedras de la Rata y Cerro Pelado.
Sin embargo, no hay ninguna mención de Villardompardo hasta la conquista por Fernando III el Santo en 1245. El municipio era una pequeña alquería desolada por la guerra entre cristianos y musulmanes. Fue donada por el rey a un noble que le acompañaba, Don Pedro Aznar Pardo, de quien recibió el nombre (El Villar de Don Pardo), con el encargo de repoblarla y organizar un sistema defensivo adecuado. Es muy probable que en esa fecha se construyera el castillo, de menores dimensiones que el que contemplamos en la actualidad.
La inestabilidad de la guerra hizo que fuera devastada y repoblada sucesivamente hasta que, en 1371, el rey Enrique II la convirtió en un señorío encomendado a Don Pedro Ruiz de Torres, con el compromiso de repoblarla de nuevo.
En el siglo XV el castillo fue utilizado militarmente para luchar contra los caballeros de la Orden de Calatrava sublevados contra el rey Enrique IV. La localidad fue aumentando progresivamente sus privilegios y Felipe II en 1558 convirtió el señorío en condado, nombrando a Don Fernando de Portugal y Torres primer conde de Villardompardo. A él se deben las importantes obras realizadas en el Castillo en el siglo XVI para transformarlo en palacio residencial.
Bajo el régimen señorial, la población pasó por momentos de mucha dureza, hambrunas, guerras y epidemias hasta la Constitución de 1812, en la que se suprimen los señoríos y mayorazgos. Las dos desamortizaciones del siglo XIX, la de Mendizábal y la de Madoz, para que las tierras del Conde, las de la Iglesia y las comunales se pusieran en venta, fueron decisivas para que la economía del lugar y su población aumentara considerablemente.
La población se mantuvo hasta que en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado, emigraron sus gentes hacia otras zonas de España más industrializadas o países europeos, buscando un mejor nivel de vida.
4