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Valdepeñas de Jaén es un municipio de la provincia de Jaén situado en la comarca de la Sierra Sur, al suroeste de la provincia.
Es importante la superficie forestal de su término municipal, al estar situado entre la sierra de la Pandera, al norte, y de Alta Coloma al sureste. Simas gigantescas, quejigos y encinas centenarias con picos que llegan a los 2000 m., definen este territorio. Este particular entorno hace que este territorio sea ideal para la caza mayor.
Gracias a su privilegiada situación geográfica, Valdepeñas de Jaén cuenta con parajes naturales de gran belleza, con abundante agua, multitud de fuentes y arroyos, como es el caso de los parajes de “Las Chorreras” y “El cañón de Pitillos”.
Valdepeñas de Jaén es un municipio agrícola, dedicado principalmente al cultivo del olivo; ganadero, con un importante número de cabras lecheras, y con la industria aceitera, como única representación del sector industrial.
Desde el punto de vista del patrimonio arquitectónico y cultural, destacan: la iglesia de Santiago Apóstol, del siglo XVI; el Molino y Museo de Santa Ana y la ermita del Santo Cristo de Chircales.
Valdepeñas de Jaén, fundado por Carlos I, comparte con Mancha Real y Los Villares, el ser uno de los paradigmas del urbanismo renacentista, inspirado en las teorías del tratadista Vitrubio.
Su morfología urbana tuvo que adaptar un trazado reticular a la irregular orografía de la colina sobre la que se asienta este municipio. En la parte más llana se ubicó el centro urbano con una amplia plaza trapezoidal donde se encuentran los edificios más emblemáticos.
Otros monumentos de interés son: la residencia episcopal, reformada en el siglo XVII bajo la inspección de Eufrasio López de Rojas y convertida en sede episcopal cuando el obispo agustino fray Diego Melo de Portugal se refugió hasta su muerte en Valdepeñas; la Ermita de Nuestra Señora de las Angustias del Parrizoso (a orillas del embalse de Quiebrajano) y la Ermita de San Sebastián, en el antiguo Egido, tiene un cementerio anexo.
Valdepeñas de Jaén es un municipio con gran masa forestal al estar emplazado en el interior de las sierras subbéticas. Delimita al norte con la sierra de Pandera, con 1872 m., es el punto más alto de la Sierra Sur; y al sur, con la sierra de Alta Coloma.
El casco urbano está situado a 920 m. de altitud, ubicado en un valle y rodeado de enormes montañas. Hay que destacar el entorno natural con apenas explotación por parte del hombre. Un entorno lleno de nogales, pastos, chaparros y quejigos centenarios. Sus grandes sierras, la Pandera y Sierra Vestinqueros, montañas que durante el invierno están cubiertas de nieve.
Entre los árboles destaca el Quejigo del Carbón, un árbol milenario que ha sido declarado monumento natural.
En este paisaje de montañas elevadas y parajes abruptos vive una gran diversidad de animales salvajes que campan libremente por las sierras. Un lugar ideal para las especies cinegéticas, especialmente de caza mayor: ciervos, gamos, jabalíes, muflones… entre otros.
Un lugar donde el agua es un auténtico tesoro de estas tierras que nos ofrecen incontables fuentes, cascadas, embalses, ríos y arroyos que se contonean por estas sierras dando lugar a parajes de una singular belleza como: Paraje de las Chorreras, Pitillos, declarado Monumento Natural y que conserva un bosque de tejos único en la comarca y de los pocos existentes en Andalucía, el mirador de Navalayegua, Salto del Hoyo, Chircales, el Castellón, el Vadillo o el Charco de Utrera, una gran cascada de 25 m., o el pantano del Quiebrajano y sus imponentes cañones.
Las zonas del valle, poblada de olivos es el cultivo primordial, junto a la ganadería y las especies cinegéticas de caza menor, cuenta también con una cabaña de cabras lecheras muy importante.
Podemos decir que el término de Valdepeñas nos ofrece lugares privilegiados para contemplar la naturaleza en su máximo esplendor y dejar que nos deleite y seduzca.
Valdepeñas es un pueblo de arraigadas costumbres y tradiciones que lo hacen singular. Donde se celebran festividades que no pierden las tradiciones como La Candelaria, en la que el fuego sigue siendo protagonista, o los carnavales que llenan de color y alegría las calles de la localidad. Allí se celebran, además, estas fiestas: Semana Santa, con representaciones dramatizadas de escenas de la Pasión de Cristo llenas de religiosidad y que despiertan la emoción entre los asistentes.
La gastronomía en la localidad está muy ligada a la ganadería. El recetario local echa mano a las montañas que le rodean para incorporar a la mesa espárragos trigueros y setas de cardo y también hierbas aromáticas que se utilizan como aditivos en muchos de los platos.
De los platos más típicos, destacamos:
Entre los dulces típicos: “Ochíos” “nochebuenos” “Sin sales”, rosquetas, “roscos de vino” y “bollas de higo”.
Bebidas típicas como el “resol” y la “leche vieja”, bebida típica de Navidad que mezcla: leche, aguardiente, café, canela y cortezas de limón.
Los restos más antiguos documentados en el término de Valdepeñas se remontan a la Edad de Bronce, y se localizan en el paraje denominado “Castellón”.
Durante la época romana se produjo una proliferación de pequeñas casas ligadas al campesinado, como testimonian los restos aparecidos en la Ventilla, Navalengua, El Torcal, La Solana, Pitillos y otros.
En la época islámica se levante el castillo de Susana, mencionado en las crónicas árabes y cristianas, con una existencia bastante ajetreada, siendo conquistada en varias ocasiones por ambos bandos.
Lo que hoy es Valdepeñas de Jaén fue fundado en 1539 por el emperador Carlos V, como una nueva población, dentro del proyecto de colonización y repoblación de las sierras de Jaén.
En las nuevas poblaciones se implanta un urbanismo llamado colonial, en forma de damero, en que las calles en retícula van a dar a la plaza principal, el lugar en el que están los edificios más representativos: iglesia, ayuntamiento, pósito… Un tipo de urbanismo que se ha mantenido hasta nuestros días.
Hacia el año 1550 la población estaba constituida plenamente, aunque como lugar dependiente de la jurisdicción de Jaén. Será en 1579 y gracias a la donación de 1.370.000 maravedíes que aportaron sus 170 vecinos, el rey Felipe II le otorga a Valdepeñas el título de villa, desligándose de la ciudad de Jaén.
Valdepeñas tomó parte activa en la guerra de la Independencia, alentado posiblemente por el obispo de Jaén, que residió en el palacio que el obispado tenía en la ciudad.
En 1917 obtuvo el título de ciudad, concedido por S.M. El Rey D. Alfonso XIII.
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