Oficina De Turismo
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Sorihuela de Guadalimar es un pequeño municipio que pertenece a la comarca de Las Villas y que se encuentra entre las comarcas de La Loma y de El Condado. El municipio cuenta con un enclave territorial, en pleno corazón del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Limita con los municipios vecinos de Chiclana de Segura, Beas de Segura, Villanueva del Arzobispo y Castellar. El enclave que forma parte del municipio se encuentra insertado entre los términos municipales de Beas de Segura, Hornos de Segura y Villanueva del Arzobispo, como territorio forestal que históricamente garantizó el abastecimiento de madera y pastos a los habitantes de Sorihuela de Guadalimar. Este factor hace que aún estando su núcleo principal fuera del espacio protegido, en realidad este municipio sí tenga presencia en el parque natural.
La superficie forestal representa la mitad de su extensión municipal, concentrándose en el mencionado enclave. Las tierras de cultivo, con el olivar como cultivo dominante, se sitúan en el sector principal del término municipal, situado entre la comarca del Condado en Sierra Morena y las zonas llanas de la comarca de la Sierra de Segura.
La actividad económica de la localidad se sustenta en la olivicultura, en la industria almazarera y en el turismo, ya que parte de su término pertenece al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Entre las joyas arquitectónicas de Sorihuela de Guadalimar, destacan la Iglesia Parroquial de Santa Águeda del siglo XVI y de estilo renacentista, y el Castillo, este, de origen árabe, erigiéndose en una mesetilla del núcleo urbano.
Sorihuela de Guadalimar es un municipio repartido en dos realidades. Su término de hecho está separado en dos partes. Allí donde se extiende la villa, Sorihuela mira a la comarca de El condado, mientras que en otro buen trozo del término municipal queda dentro de Las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Por su término discurren los ríos Guadalimar y Guadalquivir, así como diversos arroyos. Tiene en su entorno próximo las siguientes alturas: Albercones (1.064 m.), Sima (1.063 m.), Muela de Chiclana (1.043 m.) e Iznatoraf (1.031 m.)
Es una de las localidades donde la vegetación cuenta con una mayor variedad, junto a las especies propias de la alta montaña, como el pino laricio o el acebo, conviven con otras especies que se desarrollan a menor altura, tales como el pino negral, el tejo o el boj y con las que se desarrollan en la zona de más baja: roble melojo, la encina, coscoja, olivos, y otras plantas endémicas y aromáticas.
A esta vegetación le añadiremos la que se desarrolla en las riberas de los ríos: chopos, sauces, mimbreras, taráis… La fauna, en consonancia con la variedad vegetal y los numerosos hábitats que hay en el término, también es abundante y diversa.
A las rapaces de las montañas, águilas, quebrantahuesos, buitres leonados, se unen las especies cinegéticas, tanto las de caza mayor, ciervo, muflón, jabalí; como las de caza menor, conejo, liebre, perdices, codornices …
Sin olvidarnos de las aves típicas del olivar, que o viven en él, o se alimentan en los desplazamientos migratorios: curruca, verderón, zorzal, petirrojo… Ni dejar de citar la fauna propia de los ríos de aguas cristalinas en sus cursos altos: trucha, barbo, nutrias… Así como reptiles y anfibios (salamandras, por ejemplo).
Todo un mundo privilegiado donde la naturaleza es el atractivo principal de estas tierras. Nada mejor que descubrirla en alguno de los múltiples parajes que hay en término municipal, señalaremos los siguientes:
Los sorihueleños esperan con ilusión la llegada, entre otras, de las siguientes fiestas:
Aún se evocan las matanzas del cerdo, que además de congregar a parientes y amigos, llenaban las vigas de las cocinas con colgaduras de chorizos, morcillas y salchichones que aseguran el condumio de todo el año.
Pero la cultura culinaria de esta villa cuenta con otras viandas que, aunque sencillas, agrandan el paladar de los más exigentes. Entre ellas están:
Repostería:
En la época árabe, Sorihuela era una fortaleza que reforzaba a la villa de Iznatoraf. En el año 886 se levanta la fortaleza de la que queda solo la Torre del Homenaje.
Este castillo sería conquistado por el rey Fernando III el día 5 de febrero de 1.235.
La zona fue repoblada por cristianos provenientes de Castilla que tuvieron a bien celebrar el día de la conquista, día de Santa Águeda, como Patrona de la Villa.
Fernando III “el Santo”, cede Sorihuela como aldea a la villa de Iznatoraf, pasando a formar parte del Adelantamiento de Cazorla.
Felipe II concedió a Sorihuela el título de Villa el día 11 de abril de 1595, eximiéndola de la jurisdicción que sobre ella tenía Iznatoraf. Una independencia que resultó cara para sus 650 habitantes, que tuvieron que pedir préstamos a varios pueblos de la provincia.
En 1.652, Dª Teresa Martínez, funda el Hospital de San Martín, junto a la ermita que existía en aquel lugar. Era un hospital para enfermos y menesterosos.
Ermita y Hospital sucumbirían en 1826 debido a la Desamortización de Mendizábal.
En el año 1.855, una epidemia de cólera obligó al Ayuntamiento a levantar un cementerio fuera de la población.
En 1.915 se inicia la construcción del Puente sobre el río Guadalimar.
En la actualidad, Sorihuela de Guadalimar afianza su futuro hacia el turismo para dar a conocer el patrimonio artístico y natural que encierra en su término.