Oficina De Turismo
Sabiote es un municipio que está en el centro de la provincia de Jaén, situado en la comarca de La Loma y Las Villas, en la parte alta de la meseta inter fluvial, bordeado por el norte por el río Guadalimar y por el sur por el río Guadalquivir. Se trata del tercer vértice del llamado “triángulo renacentista de La Loma”, cátedra del mejor renacimiento junto con Úbeda y Baeza.
Forma parte, igualmente, de la más amplia “Ruta del Renacimiento del Sur”, junto con Úbeda, Baeza, Canena y Villacarrillo, todo un abanico de monumentos, rincones y lugares de la comarca con los que se pretende atraer el interés de los turistas. Pasear por Sabiote es agradable, ya que toda la villa presenta un estado de conservación excelente. Sus casas cuidadas y sus calles conservadas y adoquinadas están salpicadas de casonas blasonadas.
La base económica del municipio es la agricultura del olivar, en forma de monocultivo como en el resto de la comarca. La artesanía también tiene implantación en la localidad: artículos elaborados con esparto y palma, guarnicionería elaborada con cuero y alfombras de lana.
La explotación de sus atractivos históricos está siendo potenciada para dinamizar la atracción del turismo.
La mejor muestra del Patrimonio arquitectónico de la localidad es, sin duda, el Castillo, que tiene su origen en una antigua alcazaba hispanomusulmana que luego, D. Francisco de los Cobos, transformó en un palacio renacentista.
También destaca la iglesia parroquial de San Pedro, mezcla de estilo gótico, plateresco y renacentista; la ermita de San Ginés de la Jara, del siglo XVIII y el Monasterio de Carmelitas Descalzas de etilo renacentista.
En general la villa presenta un estado de conservación excelente, por lo que al pasear por sus calles nos transporta fácilmente a tiempos pretéritos.
Las vistas desde las murallas o desde los miradores son verdaderamente espectaculares. Entre los monumentos más destacados están:
Sabiote con una extensión de 112 km2 y a una altitud media de 840 m. sobre el nivel del mar, está en la parte alta de meseta de La Loma, enmarcada por el río Guadalimar al norte, y por el río Guadalquivir al sur.
La panorámica que nos ofrece su término es el típico “mar de olivos” que de una manera suave, tanto por la ladera norte, como por el sur, van descendiendo hasta encontrar los valles de los ríos Guadalimar y Guadalquivir, al norte y al sur, respectivamente.
Desde el casco urbano las panorámicas que se divisan son espectaculares: al norte las estribaciones de Sierra Morena, al sur sierra Mágina y la depresión del Guadalquivir, y al este las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Pero es que además de este grandioso marco en el que se encuentra situado, Sabiote cuenta con parajes de especial interés, entre ellos citaremos:
Los sabioteños han sabido aprovechar los recursos vegetales que les ofrece el terreno para mantener algunas actividades tradicionales. Aún podemos encontrar muestras de la artesanía elaborada con esparto y palma, y las más tradicionales de guarnicionería elaboradas con cuero y alfombras de lana.
Sabiote, a la sombra de Úbeda puede pasar desapercibido, pero ya hemos visto que es una localidad con un patrimonio histórico-artístico y un patrimonio natural que lo convierte en un digno representante de lo más característico de la comarca de La Loma jienense.
Esta localidad cuenta con una gran variedad de platos tradicionales y algunos de ellos con claras reminiscencias de las civilizaciones que han estado en estas tierras. Entre los platos con más arraigo en la población, destacamos:
Entre los platos de diario están:
De la dulcería sobresalen:
Es probable que los primeros asentamientos daten de la Edad del Cobre, y estarían situados en las tierras fértiles junto al río Guadalimar. Estos asentamientos se caracterizan por ser asentamientos aterrazados, estableciendo plataformas sobre las que se situarían las viviendas, con zócalos de piedra. Se han encontrado restos de estos asentamientos en el paraje llamado “La Cobatilla” y el “Cerro de la Mula”.
Ya no tendremos más información hasta el final de la etapa Ibérica, entre los siglos II y I a. C., en el que encontramos un poblamiento en llano en el sitio “Cortijo de Avenazar”, en una terraza del Guadalimar con 20 o 30 casas.
En la época romana, siglo I, el poblamiento se realiza ocupando el campo por los pequeños campesinos, se les conoce como villas.
Con la época musulmana, siglos VIII – X, la situación estratégica de situarse sobre la loma, daría lugar a un “hisn”, un refugio, al que acudirían los ocupantes de las alquerías en caso de peligro. Este núcleo se fortificaría en el siglo IX.
Este asentamiento sería conquistado por Fernando III, entre 1227 y 1229, y que años más tarde, su hijo, Alfonso X, entregaría a la Orden de Calatrava, orden que reforzaría la fortificación medieval, a la que pertenecería hasta principios del siglo XVI. La Orden Militar vendería la villa con sus terrenos a Francisco de los Cobos, secretario de Carlos V, y después de su hijo Felipe II. En esta época se reformaría el castillo para convertirlo en palacio.
Las tropas napoleónicas al abandonar Sabiote, en 1808, volarían el interior de las dependencias del palacio.
A partir de esta fecha, la estabilidad se refleja en el incremento demográfico de Sabiote, que a principios del siglo XX ya contaba con 7.000 habitantes. Una población que vive de la agricultura, fundamentalmente del cultivo del cereal y del viñedo. Será a partir del siglo pasado cuando se inicia la sustitución del cultivo del cereal por el del olivar.
Las convulsiones sociales de la primera mitad del siglo XX, así como la Guerra Civil y la emigración hacia las capitales de provincia o zonas industriales, serán las causas de la pérdida de población hasta llegar a 4.302 habitantes con los que cuenta actualmente.
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