Oficina De Turismo
Martos está situado al norte de la comarca de Sierra Sur, siendo el municipio de mayor extensión y población de esta comarca. Hay otras poblaciones que forman parte del municipio como son: Monte Lope Álvarez, Las Casillas, La Carrasca y Villarbajo.
Su término municipal es eminentemente olivarero, en su paisaje de campiña el olivar es el protagonista, extendiéndose hasta perderse en el horizonte. Debido a la gran cantidad y calidad del aceite de oliva que se produce en la ciudad, es denominada la “Cuna del olivar”. Alrededor del mismo se ha desarrollado una importante industria olivarera que junto con las fábricas afines a la automoción y sus industrias auxiliares son el motor de empleo y riqueza para el municipio y su comarca.
Posee un importante Patrimonio Histórico, entre otros monumentos citamos: la Antigua Cárcel y Cabildo, Castillos de la Peña y de la Villa, Puente Romano, Muralla urbana, Castillo de la Encomienda, Pilar de la Fuente Nueva; respecto a la arquitectura religiosa: Real Iglesia Parroquial de Santa Marta, Santuario de María Santísima de la Villa, Monasterio de la Santísima Trinidad, Ermita de San Bartolomé, parroquia de San Amador y Santa Ana, etc.
Tal es la riqueza cultural y la belleza de su conjunto histórico que desde el año 2003 tiene la categoría de Bien de Interés Cultural.
Antigua Cárcel y Cabildo. Edificio construido en el siglo XVI, considerado una obra maestra del manierismo español. Actualmente es la sede del Ayuntamiento de la ciudad.
En su espectacular fachada principal podemos destacar las enormes columnas dóricas fajadas con sillares almohadillados, las esculturas de la Justicia y la Prudencia, (ambas fueron decapitadas), las grandes puertas y sus aldabones de bronce y un gran escudo de los Austrias coronando el conjunto. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1931. Por debajo del Ayuntamiento, el Convento de las Trinitarias, obra de finales del siglo XVI, y en la misma calle, pero en sentido opuesto el Hospital de San Juan de Dios, de factura barroca del siglo XVIII. Toda esta parte alta del casco histórico intramuros es de un gran pintoresquismo y desde él se pueden disfrutar bellísimas panorámicas.
La orografía del término municipal de Martos se caracteriza por ser bastante accidentada, con abundancia de terrenos montañosos sobre todo la parte meridional, en cambio la parte noroccidental corresponde a relieves suaves y llanos característicos de la depresión del Guadalquivir, que se extiende por el oeste y el norte de Martos.
Entre las mayores cotas están la Sierra de la Caracola, con 1340 m., localizada en la zona sur y al norte se localiza la Sierra de La Grana con 1254 m. y se trata de la prolongación de la Sierra de Jabalcuz, y queremos mencionar la conocida Peña de Martos con sus 1003 m. en cuyas laderas se asienta la ciudad de Martos.
La red hidrográfica está compuesta por un conjunto de ríos y arroyos que bañan numerosas zonas del término municipal, y que se utilizan tanto para el consumo humano como para el regadío.
Son dos los ríos principales que pasan por el municipio: el río Eliche, que nace junto a la sierra de la Grana, y el río Víboras que nace en el término de Valdepeñas de Jaén. El cauce de este río se aprovecha en el embalse del mismo nombre, junto a la pedanía de Las Casillas.
La flora del término está dominada por el olivo, localizado en un gran porcentaje de las tierras del municipio. También existe vegetación autóctona del bosque mediterráneo en las zonas de sierra, donde vemos especies como: la encina, coscoja, jara blanca, quejigo y abundante número de plantas aromáticas como la lavanda, el romero o el tomillo.
En las orillas del río Víboras coexisten especies de ribera como pueden ser: álamos blancos, fresnos, adelfas, olmos, zarzamoras y carrizos.
En la fauna existe una gran diversidad de especies, desde las aves rapaces, tanto diurnas como nocturnas; aves acuáticas, paseriformes, reptiles, anfibios y mamíferos de caza menor.
Para los amantes de la naturaleza, Martos ofrece una interesante oferta natural para realizar distintas rutas, subir a la cima de la Peña, ofrece unas vistas inigualables del paisaje de la Campiña y las sierras de los alrededores.
Otras rutas muy interesantes son también la subida a la Sierra de la Grana, la Sierra de la Caracolera y el paraje que conforma el embalse del río Víboras y el Castillo de Víboras.
Entre las principales celebraciones festivas de Martos, están:
En la gastronomía de Martos el aceite de oliva virgen extra es un ingrediente fundamental.
Conserva dos ensaladas con orígenes de la cocina arábigo-andalusí: El picadillo de naranja y la ensaladilla de graná, donde otras verduras van acompañadas de naranja o granos de granada sazonados.
Platos de carne:
Platos unidos al ciclo festivo:
Mención aparte merece la repostería de las madres Trinitarias como la costrada o las perrunillas, entre otras muchas.
Numerosos platos tradicionales de Martos son compartidos con el resto de la gastronomía jienense como, migas, gazpacho, pipirrana, ajoblanco…
Los orígenes de Martos se remontan a la Prehistoria. Su ubicación estratégica, la existencia de manantiales y la defensa natural que ofrecía fueron factores que provocaron el asentamiento humano en la zona.
Hay pruebas de diferentes materiales líticos pertenecientes al Paleolítico, sin embargo, las declaraciones documentadas más antiguas son del Neolítico. Se han encontrado restos de este periodo en “El Molinillo”, “Huertas Viejas” y “La Alberquilla”. Son estructuras subterráneas destinadas a la vivienda, funerarias y defensivas.
La ciudad es conocida desde muy antiguo, los íberos la nombraban Tucci y un importante oppidum ibérico situado en la parte alta de la Peña es citado en las obras de Ptolomeo. Serán muchos los asentamientos en torno a Martos, como Castillejo de Belda, La Atalaya, El Alamillo…
La ciudad íbera de Tucci, al ser ocupada por los romanos, pasó a ser una colonia que recibió el nombre de Augusta Gemella Tuccitana. Se conservan numerosos restos de esta época como mosaicos, monedas, cerámicas, armas, retratos de mármol…, siendo la más importante la colección de lápidas romanas expuestas en la fachada de la Casa Consistorial de Martos.
Del periodo visigodo, el sarcófago paleocristiano que se conserva en el Museo Provincial es la pieza arqueológica más importante aparecida en la localidad.
En el año 711 finaliza la monarquía visigoda en la península ibérica con la llegada de los musulmanes. Desde el siglo IX fue una ciudad fronteriza muy disputada. De esta época son el castillo de la Peña, las murallas y torreones del castillo de la Villa. En 1225, Martos pasa a formar parte del reino de Castilla, que el rey Fernando III donará a la Orden de Calatrava.
A partir del siglo XIII adquirió gran esplendor que se verá acrecentado con el rey Fernando el Católico y la llegada de colonos procedentes de Castilla y los moriscos de las Alpujarras.
El siglo XVI supuso una etapa de expansión económica, social y de gran transformación de la villa con la construcción de nuevos edificios, la remodelación de otros y la ampliación del casco urbano.
Durante el siglo XX, con el desarrollo del olivar, la llegada del ferrocarril y la carretera se produjo un gran crecimiento demográfico que disminuyó en las décadas del 50 y 60 del siglo pasado provocado por la emigración.
Actualmente el desarrollo urbano, social y demográfico de la ciudad se ha visto incrementado con la industrialización, siendo considerado como uno de los principales núcleos industriales de Andalucía.
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