Oficina De Turismo
Municipio situado al noroeste de la provincia de Jaén, en la comarca de la Campiña jienense. Es el núcleo urbano más occidental de la provincia, limitando al oeste con pueblos de Córdoba.
Geográficamente se caracteriza por una orografía suave, propia de la campiña olivarera. Su economía se basa en la agricultura, siendo el cultivo del olivar el más destacado, aunque hay otros como el algodón, girasol, remolacha azucarera, maíz… que se siembran en las vegas del arroyo Salado. Quedan algunos reductos de viñedo de uva blanca y de cereal, que en su momento fueron importantes. Cuenta con una larga tradición vinícola, pero en la actualidad quedan muy pocas hectáreas plantadas de vid.
Su economía se complementa con la industria del mueble de madera, el sector de servicios y la construcción, entre otras actividades.
El río Guadalquivir cruza el término municipal por el norte y su afluente el arroyo Salado que discurre de norte a sur con escaso caudal.
Entre su rico patrimonio sobresale el Castillo de Lopera, la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción, la Casa de la Tercia, el Ayuntamiento y las ermitas de Jesús El Nazareno, el Cristo del Humilladero y San Roque.
De los antiguos oficios artesanos que hubo en Lopera solo se han mantenido hasta hoy dos actividades relacionadas con la ebanistería: la sillería y la tornería. En ambos casos se trabaja siguiendo una línea clásica española, de aire renacentista y próxima al mueble que caracterizó a Granada en la primera mitad del siglo XX. De entre las diferentes maderas que se emplean destacan las de haya y castaño.
Otras labores artesanas, realizadas hoy solo por afición, se resisten a desaparecer. Es el caso de los "aguarines", realizados con varetas de olivo, que se utilizaban para transportar los cántaros de agua o los utensilios agrícolas a lomos de las bestias; o los trabajos de anea, sobre todo los realizados para los "culos" de las sillas tradicionales.
En la Plaza Mayor de Lopera nos encontramos los tres poderes fácticos: el poder militar, representado por el castillo-fortaleza de la Orden de Calatrava; el poder religioso, representado por la Iglesia de la Inmaculada Concepción y el poder civil, representado por el Ayuntamiento.
Lopera, situada en la zona denominada Campiña baja y valle de Andújar, es el núcleo más occidental de los municipios jienenses. El río Guadalquivir atraviesa su término municipal por la parte norte, mientras que el arroyo Salado, afluente de este, serpentea de sur a norte, formando fértiles vegas.
La orografía es suave, con colinas onduladas, la típica campiña olivarera, que cuenta con otros cultivos de regadío localizados en las vegas bajas del arroyo Salado, tales como el algodón, girasol, maíz o remolacha azucarera.
La vegetación, con un predominio claro del olivo, presenta junto a los cauces de los ríos lo que denominamos bosque de galería: sauces, fresnos, taráis, mimbreras, chopos blancos y álamos negros.
La fauna está integrada, entre otros, por rapaces: águila culebrera, milano negro, cernícalo; carnívoros: zorro, conejo, liebre, comadreja, garduña, gineta, tejón; reptiles: el lagarto, serpientes; así como la avifauna propia de los bosques de ribera: la garza imperial, el martinete, o el aguilucho lagunero.
Lopera, por su suave orografía, es un lugar ideal para recorrer senderos en contacto directo con la naturaleza. Entre los parajes de la zona destacamos del paraje del Pilar Nuevo.
A un kilómetro escaso de la villa de Lopera, por el camino de las Espinillas, se encuentra el paraje del Pilar Nuevo, verdadero pulmón medioambiental de esta zona. El paraje cuenta con un pilar-abrevadero que data del año 1875, y una pradera poblada de árboles y presidida por la ermita del patrón de los agricultores, San Isidro Labrador. Sin duda un paraje ideal para pasar un día de campo.
A lo largo del año se celebran en Lopera muchas y muy variadas fiestas de las que destacamos:
La gastronomía de Lopera sigue el denominador común de los pueblos de la comarca, utiliza el aceite de oliva virgen en todos sus platos, además de los productos obtenidos en sus tierras, ya sean verduras, frutas o carne de caza.
Entre sus platos más tradicionales, destacamos:
De la repostería un plato con mucho arraigo en Lopera:
Los primeros datos se remontan a la Edad del Bronce por los restos encontrados en algunos cortijos. De la época ibérica existen en el término municipal varios yacimientos, siendo el del Cerro de San Cristóbal uno de los más importantes de la Alta Andalucía.
Hay presencia de restos de la época romana en diversas zonas del municipio. Su nombre era “Polesi”. Muchos de los asentamientos romanos siguieron ocupados en época visigoda. El yacimiento más estudiado es el de la ciudad romano-visigoda de los “Morrones” que contaba con una basílica visigoda.
El actual núcleo de población surgiría, probablemente, en torno a los siglos X y XI en una pequeña alquería que poco a poco fue consolidando la población. En 1240, Fernando III el Santo, conquistó Lopera a los musulmanes y desde entonces hasta el siglo XVI estuvo bajo la jurisdicción de la Orden de Calatrava.
Felipe II decide en 1559, declararla villa independiente que se materializó mediante el pago que los vecinos hicieron a las arcas de la Hacienda Real.
Ya en el siglo XIX con la desamortización de los bienes de la Iglesia, los burgueses fueron aumentando su patrimonio. Cabe destacar la compra del Castillo por un diputado y alcalde de Lopera.
Ha sido un gran centro vinícola, llegando a funcionar hasta diez bodegas. En la actualidad solamente queda una.
En la Guerra Civil española se libró en el municipio del 27 al 29 de diciembre de 1936 la Batalla de Lopera, entre los Nacionales y la XIV Brigada Internacional. Fruto de este acontecimiento histórico, hay en la actualidad dos importantes nidos de ametralladoras conocidas popularmente como “trincheras”.
Tiene un Museo dedicado a la guerra civil en la torre de San Miguel, y también se levanta en el Pilar Viejo un monumento a los Brigadistas Internacionales.
La localidad rememora el enfrentamiento el tercer fin de semana de abril, en el que se recrea un “museo vivo” en el patio de armas del castillo, un pasacalles militar por el pueblo y se cierra la jornada con un baile de época en la plaza del pueblo.
Conoce Lopera a través de Miguel Hernández, visita el espacio dedicado al poeta y aprovecha para ahondar en la épica batalla de Lopera, uno de los enfrentamientos más importantes de la Guerra Civil en Andalucía y cuyo conocimiento influirían intensamente en la obra del poeta del pueblo.
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