Oficina De Turismo
Jamilena es una pequeña localidad jienense situada al oeste de la capital, al pie de la Sierra Sur, Sierra de la Grana, en las estribaciones del macizo calcáreo de Jabalcuz, en una zona de olivares que constituyen el principal elemento de su paisaje.
La vía de acceso principal con la población es la carretera JV-2211 que une la A-316 en el tramo de autovía Jaén-Martos.
Su reducido término municipal, con 8,99 km2, es el más pequeño de la provincia, y se divide en dos mitades: una serrana, dedicada a pastos y otra ocupada por el olivar.
El olivar es la actividad económica principal, el otro gran producto de Jamilena es el ajo, que no se cultiva en su término sino en otros de la provincia o del resto del país, aunque la conservación, manipulación, envasado y comercialización se realiza en la propia localidad y constituye una de las ocupaciones principales, además del trabajo en el sector del metal y de la construcción. Existen también varias explotaciones mineras entre las que destaca la cantera de cemento.
A las espaldas de la sierra sobre la que se asienta la localidad, conocida como Peña o Pecho de la Fuente, se localiza el Cerro Miguelico y el espacio natural el bosque de la Bañizuela.
De su patrimonio monumental hay que destacar la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Natividad construida en el siglo XVI.
Fue declarada Monumento Histórico en el año 1994.
Jamilena con tan solo 8,99 km2 de superficie, se convierte en el pueblo de menor extensión de la provincia de Jaén. Enclavada en la Sierra de la Grana con una altitud máxima de 1240 m. y que se puede recorrer por alguno de los numerosos senderos que la recorren. Está situado a 16 km. de la capital, Jaén, y a 765 m. de altitud sobre el nivel del mar. Su término municipal se encuentra divido en dos mitades bien diferenciadas: la zona serrana, dedicada a pastos, y la otra mitad poblada de olivos.
La vegetación ha experimentado una profunda transformación a lo largo de la historia: la mayor parte del territorio se dedica en la actualidad al cultivo del olivar en régimen de secano. La vegetación original se correspondía con encinares, matorrales y pastos de montaña en las zonas más altas. Con lo que podemos afirmar que la vegetación autóctona prácticamente es inexistente. Esta localidad no cuenta con ningún río y los humedales podemos decir que no existen.
La flora del término está dominada por el olivo, localizado en un gran porcentaje de las tierras del municipio. También existe vegetación autóctona del bosque mediterráneo en las zonas de sierra, donde vemos especies como: la encina, coscoja, jara blanca, cornicabra, quejigo y abundante número de plantas aromáticas como la lavanda, el romero o el tomillo.
La fauna está integrada en su mayoría por animales de tamaño mediano o pequeño. La gran fauna vertebrada asociada a los bosques y matorrales resulta muy escasa en la actualidad por la transformación agrícola y por la persecución que sufrieron muchas especies. Los grandes mamíferos ibéricos: el oso, el lobo y el lince… desaparecían. Otras especies de gran valor natural como el águila real o el búho real aún mantienen algunas parejas. La zona da cobijo a algunas especies de mamíferos como el tejón, el ratón de campo y el jabalí.
Por lo que respecta a la fauna de menor tamaño, además de los invertebrados, resulta especialmente interesante las aves insectívoras, por el papel ecológico que desempeñan. Pájaros como el mirlo, el zorzal, el petirrojo, la curruca, los verdecillos y los jilgueros juegan un papel muy importante en el control de insectos que pueden convertirse en plagas del olivar.
Para los amantes de la naturaleza, Jamilena ofrece una interesante oferta natural para realizar distintas rutas de senderismo como la ruta de “La Cueva Palomera y Pecho de la Fuente” en la que se puede subir a la cima de la Peña de la Fuente y visitar la Cueva de la Palomera de especial interés turístico. Se trata de un sendero rehabilitado recientemente con un recorrido de aproximadamente 2 kilómetros de ida con un grado de dificultad media y que tiene una estimación de tiempo de recorrido de 1 h 30 minutos. A lo largo del sendero se extiende un pinar de carrasco y en el tramo de mayor altitud del sendero se puede apreciar una preciosa vista panorámica.
Otra opción de oferta natural sería acercarse al espacio natural de la Bañizuela, ofrece unas vistas inigualables del paisaje de la Campiña y las sierras de los alrededores.
El ciclo festivo de Jamilena está inmerso en la cultura popular agraria, existiendo multitud de referencias al campo y a sus labores en las raíces de las fiestas y las leyendas tradicionales. Del ciclo festivo, destacan:
Al igual que ocurría con el ciclo festivo, también ocurre con la gastronomía que va muy unida al ciclo festivo y religioso. Entre los platos más tradicionales, destacan:
Se toma el viernes Santo y el resto de días de vigilia.
En repostería:
Por los restos arqueológicos encontrados en el paraje conocido como la Dehesa, así como en el Calvario (necrópolis, tumbas, puntas de flecha…), aquí estuvo asentado un poblado anterior a la Edad del Hierro, o posterior pero no íbero.
La Historia cuenta que en las montañas de Jamilena el caudillo lusitano Viriato, luchó contra el cónsul Serviliano sufriendo una gran derrota.
Los asentamientos que existían cuando llegaron los musulmanes continuaron ocupados y pasaron a ser alquerías, que aprovechaban los numerosos manantiales que existían en la zona.
Actualmente se considera que el resto más característico de la ocupación musulmana en Jamilena era el castillo, construido en el siglo XIII y ahora desaparecido.
La finalidad del castillo era doble: por un lado, servía de refugio y protección a la población campesina en caso de ataque; y por otra parte, tenía la función de controlar y vigilar el camino entre Martos y Jaén. El castillo pasó a manos de la Orden de Calatrava, tras la cesión de Martos y su territorio a la Orden por parte del rey Fernando III el Santo.
En el año 1525 el emperador Carlos V, pretendía la construcción de un convento para las monjas utilizando las piedras del castillo ya derruido. Posteriormente pasaría a ser la iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Natividad.
A lo largo de la Edad Moderna la vida en la localidad se caracterizó, aparte de la pertenencia a la Orden de Calatrava, y de la lenta y tortuosa construcción de la iglesia, por una economía de subsistencia y crisis de carestías.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se produce un florecimiento de la economía con una recuperación de las tierras cultivadas y por la progresiva introducción del olivar. A esta recuperación económica, corrió en paralelo un aumento y consolidación de la población, contabilizándose en el año 1940 un total de 4.030 habitantes.
Las postguerras, las malas cosechas y la dura vida en los trabajos del campo, fueron factores motivadores para que muchas personas abandonasen el campo y se fuesen a ciudades industriales de España, y también a naciones extranjeras. Era la emigración que causaría mella en la población de la comarca. La cifra de habitantes correspondiente al año 2019, en la localidad de Jamilena, era de 3.300 habitantes.
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