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Huesa pertenece a la comarca de la Sierra de Cazorla. Situada al suroeste de Jaén, en el límite con la provincia de Granada. El norte y el noreste de orografía montañosa en la que, entre pinares, se intercalan parcelas de olivos en las partes bajas. Esta parte del territorio está dentro del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. El resto del territorio es de orografía más suave e inclinada hacia el Guadiana Menor, con tierras ocupadas por pastos, matorral, tomillar y espartizal.
El municipio está formado por los siguientes núcleos de población: Huesa, Cerrillo, Ceal y Cortijo Nuevo. El olivar se ha incrementado de manera importante en los últimos años, haciendo que la economía esté basada principalmente en el cultivo olivarero y en menor medida en la ganadería y en la actividad forestal. Tiene numerosos parajes naturales de interés como la Sierra del Caballo junto al núcleo urbano.
Entre su patrimonio histórico destacan la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Cabeza, los restos del poblado de la Edad de Bronce de Cerro Negro, los restos de una casa colonial romana y un molino harinero del siglo XX.
El término municipal de Huesa se encuentra delimitado en su parte oriental y meridional por los ríos Guadiana Menor y el Guadahortuna, respectivamente. Este último al desembocar en el Guadiana Menor, dibujan el sureste del término de Huesa. El cauce de estos ríos, con sus vegas breves, pero fértiles, van a configurar un pasillo natural que comunica las tierras granadinas con la zona del Alto Guadalquivir. Un pasillo que sería muy transitado por las civilizaciones que nos han precedido, cartagineses, íberos, romanos y musulmanes.
El término de Huesa es un área de abrupto relieve y con barrancos profundamente encajonados, don de la cota máxima está en el Pico del Caballo con 1464 m. de altitud, junto a otros repartidos por el término: El Tomillar (1004 m.), el Peñón de Padilla o el Tabernillas.
Junto a estas montañas escarpadas, predominantes en la parte norte, territorio incluido en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, hay zonas de pastizales, olivares, tierras dedicadas al cultivo de cereales y zonas de huerta junto al cauce de los ríos.
Tanto la flora como la fauna del territorio es abundante y muy diversa. En la vegetación encontramos pinares, preferentemente en las zonas más elevadas y escarpadas, mezcla de distintas coníferas autóctonas y matorral, áreas de pastizales y los bosques ribereños junto al cauce de los ríos, con abedules, chopos, álamos, mimbreras…
Los grupos de animales que integran la fauna de este territorio son los siguientes: Avifauna (carbonero, chochín, escribano montesino, codorniz…); aves de presa (cernícalo, halcón peregrino, milano negro); mamíferos (liebres, conejos, zorros, ginetas, jabalí y tejón); reptiles (culebra bastarda, lagartija, salamanquesas) y peces (barbos, carpas, truchas y gobios)
En Huesa se celebran las siguientes fiestas:
Se conserva la tradición desde tiempo inmemorial de “servir al santo”, bien por cumplimiento de una promesa o por un voto penitencial.
Un sorteo adjudicará los llamados “cargos” de Capitán, Abanderado y Guinche, los cuales quedarán obligados a organizar una fiesta en sus respectivos domicilios, y a vestir los llamativos trajes que le son propios, inspirados en los uniformes de gala del ejército en el siglo XVIII. Así ataviados, acompañarán al Santo en la procesión al son de un tambor. Terminada la función religiosa el Abanderado muestra su habilidad en el manejo malabar de la bandera e invita a otras personas a hacer lo mismo.
También es tradición ofrecer a San Silvestre unos enormes “roscos de baño blanco” dulce de reminiscencias moriscas, que son obsequiados por los “cargos” y vecinos que tengan promesa de hacerlo. Al día siguiente se subastan y lo recaudado se dedica a las necesidades de la parroquia.
Por la noche se hacen hogueras en la plaza de la Iglesia y se degusta la “cuerva” (bebida hecha con vino, azúcar, agua y frutas) que el Ayuntamiento ofrece a los asistentes.
También se celebra el primer domingo de junio una romería en honor de la Virgen de Tíscar, en las cercanías de Caniles.
La gastronomía de Huesa tiene viandas propias de rituales festivos, como “los roscos de baño blanco” que se ofrecen a San Silvestre, y las “tortas del santo” con las que se obsequia a los asistentes a la misa en honor de San Marcos.
La matanza del cerdo se realiza cuando llegan los primeros fríos, siendo actualmente frecuente la celebración de la misma con parientes y vecinos. Productos de la matanza son:
Otros platos típicos de la cocina de Huesa son:
En repostería, además de los indicados “roscos de baño” y “tortas del santo”, podemos citar las torrijas y los roscos de sartén.
El término municipal de Huesa se halla al sur del Pico del Caballo, ocupado en su mayor parte por la depresión del Guadiana Menor.
Desde la Edad de Bronce la zona estuvo poblada por comunidades que aprovechaban la fertilidad de la vega. En Cerro Negro hay restos de un asentamiento. En la época ibérica jugó un papel muy importante, este territorio servía de paso de mercancías, cerámica griega, entre las altiplanicies granadinas y el alto Guadalquivir.
El oppidium de Castellones de Ceal, situado en el límite del término de Huesa e Hinojares, nos lo demuestra. Con la llegada de los romanos, se produjo un cambio en el paisaje por la proliferación de los cultivos agrícolas, uno de estos es el olivar en Brazo Fuerte.
Durante la época islámica, según un historiador árabe, Huesa, Tíscar y Belerda fueron destruidas en el siglo IX por las tropas musulmanas, para después volver a repoblarse y siglos más tarde ser los últimos enclaves en manos musulmanas de la sierra. Siendo frontera de Castilla con el reino de Granada fue escenario de muchas contiendas entre moros y cristianos. No será hasta el siglo XV cuando don Íñigo de Mendoza, Marqués de Santillana, conquista esta zona, que volvería de nuevo a caer en manos musulmanas, para ser liberada definitivamente en el año 1455, fecha en la que el rey Enrique IV le concede el título de Condado.
Tras la conquista de Granada, el núcleo de Huesa comienza su consolidación y repoblación, se traslada a su actual emplazamiento y pasa a formar parte del término municipal de Quesada hasta 1847. El siglo XVI fue una época de prosperidad económica, pero esta situación cambió en el siglo siguiente por las crisis de carestía y las epidemias. En el siglo XVIII se inició el periodo de recuperación de la población.
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