Oficina De Turismo
Espeluy es un pequeño municipio de la comarca de la Campiña, en la que ocupa su centro oeste, en la ribera del río Guadalquivir. Está ubicado en plena Campiña jienense, con una altitud de 282 m. y una población de 619 habitantes. Su población se reparte en tres núcleos: la localidad propiamente dicha, La Estación de Espeluy, y el Poblado del IARA. De topografía llana y bajo la influencia clara del Guadalquivir, por este motivo la totalidad del territorio es superficie labrada de regadío, siendo los principales cultivos el olivar (de regadío), las huertas y el cereal. El río Guadalquivir, de un modo pausando y silencioso, dibuja llamativos meandros, que con sus bosques de galería parecen trazar una llamativa franja de color en el paisaje. Esta arteria de agua, además de dar vida a los cultivos, enriquece la vegetación y fauna de la localidad. A los abundantes olivos, hemos de añadir los árboles frutales, una zona de encinar y la vegetación característica de los bosques de galería: fresnos, mimbreras, abedules, chopos, álamos negros… Su castillo de origen árabe perteneció a la Orden de Santiago y fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1985. Apenas si conserva lienzos de sus murallas, aljibe y algunos aposentos. La iglesia parroquial fue construida en 1954 sobre un antiguo oratorio dedicado a Santa Catalina.
A los mamíferos característicos de la campiña, ciervos, conejos, liebres, zorros… se unen las numerosas aves rapaces, águilas, cernícalos, buitres…, así como la avifauna y fauna acuática que vive en el río. Abunda la presencia de reptiles, lagartijas, culebras, víbora hocicuda… Para conocer mejor este paisaje, nada mejor que desplazarnos a lugares próximos donde podemos contemplar en vivo la naturaleza. Dos son los parajes más singulares del término municipal de Espeluy:
Espeluy es un vivo ejemplo de la síntesis y cruce de costumbres y tradiciones aportadas por los pueblos que han pasado por la localidad, desde los romanos hasta la colonización realizada en los años 60 del pasado siglo XX con gentes de la Sierra de Segura que vinieron a repoblar estas tierras.
En el verano de 1965, dentro del Plan Jaén, se amplió la población de Espeluy con colonos provenientes de Sierra de Segura. Esta circunstancia hace que en esta localidad convivan dos cocinas: la “cocina serrana” y la “cocina de la Campiña”. Estos son los platos que más sobresalen:
De la “cocina serrana” también han arraigado algunos platos, como:
En la repostería, destacan:
Espeluy tiene un importante legado de la época prehistórica. Entre los numerosos asentamientos destaca el de Las Tiesas, un poblado del III milenio a.C., con restos de cabañas circulares y escorias, testimonio claro de su actividad metalúrgica. Otro asentamiento prehistórico es el de Cerro de la Plaza de Armas de Sevilleja, posterior al anterior y donde las casas ya se levantan en terrazas.
La primera vez que Espeluy aparece mencionado en un documento histórico fue en el siglo XIII, considerado uno de los castillos atacados por el rey Fernando III en el año 1224, y que posteriormente pasaría a la heredad de la Orden de Calatrava.
En el año 1321, fue entregado en señorío a Díaz Sánchez de Biedma, señor de Estivel y Jabalquinto, época en la que se construye el castillo. La familia cambiaría el nombre para ser Benavides, a quienes le conceden el condado de Santiesteban del Puerto.
A lo largo del siglo XV se consolida la población, como testimonia la construcción de una parroquia. A finales de este siglo, Santa Teresa será atendida en el castillo de Espeluy, por un accidente sufrido al cruzar el Guadalquivir, tal como afirma en el libro de las Fundaciones.
A mediados del siglo XIX, Espeluy, ya tenía 722 habitantes, aunque su fisonomía sigue siendo de aldea, las casas se encuentran diseminadas sin formar calles.
Entre 1880 y 1885, se construye la conexión ferroviaria con Jaén, lo que provocará un incremento importante de habitantes. Junto a la estación se creará un núcleo de población, que actualmente es mayor que el casco urbano antiguo.
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