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Canena es un pequeño municipio perteneciente a la provincia de Jaén, ubicado en la ladera norte de la comarca denominada La Loma.
Es una localidad olivarera, ya que la casi totalidad de su término municipal se dedica al cultivo del olivar. Canena es un municipio con una extensión de 14 km², muy pequeña en comparación con los pueblos que le rodean: Ibros, Rus, Baeza o Úbeda.
Cuenta con un impresionante castillo-palacio del periodo renacentista, mandado construir por D. Francisco de los Cobos, secretario del rey Carlos I.
La iglesia parroquial dedicada a Nuestra Señora de la Concepción es de estilo renacentista y está levantada en la primera mitad del siglo XVI.
Especial mención merece el interesante balneario de aguas termales que data de la época romana y fue declarado oficialmente como balneario en 1853. Sus aguas mineromedicinales fueron declaradas de utilidad pública en 1948, siendo actualmente el único balneario en funcionamiento dentro de la provincia de Jaén.
De su patrimonio artístico destacamos:
A Canena se le considera como la puerta de entrada a la comarca de La Loma, una meseta elevada sobre las cuencas de los dos ríos, al norte el río Guadalimar y al sur el Guadalquivir.
El paisaje que se nos presenta cuando nos situamos en las tierras de Canena es realmente espectacular, un auténtico mar de olivos, la imagen más representativa de La Loma jiennense. Los promontorios son de poca altura y las pendientes son suaves. Algunas pequeñas áreas se reservan para el cultivo de los cereales. En las zonas próximas al Guadalimar la vegetación cambia por lo que conocemos como bosque de ribera: sauces, álamos y matorrales bajos.
Llama la atención la pequeña extensión del término municipal, solo 14 km², si lo comparamos con la extensión de los pueblos que le rodean. Aunque en los últimos años se ha ido incrementando al tener que comprar los agricultores otras tierras en los municipios próximos: Baeza, Úbeda, Ibros, Torreperogil… entre otros. La agricultura en estos lugares se encuentra muy mecanizada.
La fauna de este municipio la integran los animales de caza menor: conejos, liebres, zorros, perdices, codornices…Y es muy frecuente ver sobrevolar la silueta de las aves rapaces.
Son muchos los caminos y senderos que recorren el término de Canena, con puntos ideales desde los que obtener extraordinarias panorámicas de la comarca de La Loma.
Las celebraciones festivas en Canena tienen como referente principal la celebración de los festejos de los patronos: San Marcos y la Virgen de los Remedios conocida popularmente como la Virgen de agosto.
En las fiestas de la Virgen de los Remedios, junto al espíritu religioso, también se reciben y agasajan a los emigrantes de la localidad que en estas fechas veraniegas (mes de agosto), regresan a su pueblo de vacaciones.
A finales de abril, el día 25, los caneneros celebran la festividad de su patrón, San Marcos. Cuenta la tradición que en el siglo XVII, tuvo que ser procesionado por las calles para que liberarse al pueblo de una plaga de langostas que devastaba sus campos, y al paso de la procesión, las langostas fueron desapareciendo.
Desde entonces, el pueblo agradecido realiza la fiesta en los alrededores de su ermita, a la que tienen que acudir, hombres, mujeres y niños… ¡descalzos! Y se estipuló además, que ese día no comerían carne.
En ese día, el superior de la Cofradía del Santo regala las “roscas de la caridad” a todos los vecinos y visitantes que haya ese día en la localidad.
Se celebra en mayo la festividad de San Isidro, en la que participan los agricultores, procesionándose al Santo Labrador hasta un extremo del pueblo para bendecir los campos.
El dueño del Castillo presta sus dependencias para la celebración del Festival de Música “Villa de Canena” que se celebra todos los años, durante los fines de semana del mes de julio.
Los habitantes de la localidad conservan la costumbre de repartir “roscos de Caridad” a todos los presentes en la fiesta de su patrón, San Marcos, en los tiempos en que Canena tenía viñas, los vecinos acompañaban los roscos con vino de su cosecha, y en años de bonanza y prosperidad también por carne guisada.
De la cocina morisca aún queda una reliquia en la gastronomía, es la llamada “tortilla dulce”, que consiste en una masa ligera de harina con levadura, que una vez hecha trozos se fríe en aceite de oliva, bañándose después en miel.
De los platos más tradicionales de la gastronomía de la localidad, enumeramos los siguientes:
En las fiestas, tanto en la de San Marcos como en la de la Virgen de agosto, se degusta el “guisado de albóndigas” y se toman las tradicionales “palomas” consistentes en anís seco mezclado con agua, acompañado de azúcar y zumo de limón.
El domingo de Resurrección se preparan los hornazos, y para los Santos se consumen las “Gachas dulces con Cuscurrones”.
En Navidad son propios de esta villa las “Empanadas caseras de almíbar” que van rellenas de cabello de ángel, y los “Rosquillos de vino”.
Castillo de Canena, es una empresa familiar que ofrece una experiencia exclusiva, única y de 360º sobre el apasionante mundo del Aceite de Oliva Virgen Extra, con tradición olivarera desde 1780.
El origen del municipio puede remontarse a la Prehistoria, ya que en las proximidades se han encontrado hachas de piedra pulimentada.
Aunque es en la época romana donde aparecen las primeras poblaciones estables en la zona del Balneario, como lo demuestran la localización de mosaicos y de una obra hidráulica de la misma época.
El enclave actual tiene su origen en la época árabe. El asentamiento de la tribu Banu Kinana se produjo en este territorio en torno al año 750. Todo parece indicar que el nombre de Canena, procede del nombre de esta tribu.
Hacía 1226 será definitivamente conquistada por el rey Fernando III el Santo como avanzadilla hacia las tierras de la Campiña de Jaén. Tras la conquista, fue entregada al distrito de Baeza; poco después, el rey Alfonso X entregaría estas tierras conquistadas a las órdenes militares de Santiago y Calatrava; por último, en 1302, Fernando IV se la arrebata a la Orden de Calatrava y la cede a la ciudad de Úbeda.
A finales del siglo XV Sancho de Benavides se apodera de Canena en el contexto de su disputa por la encomienda Calatrava de Canena y comienza la construcción de un castillo, sin permiso real, y con las consiguientes quejas de Baeza ante los Reyes Católicos, quienes habían prohibido que se levantasen nuevas fortalezas en el territorio para poner fin a las luchas entre los bandos nobiliarios.
En 1538 don Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V y gran mecenas del renacimiento en Úbeda y su comarca, compra la villa de Canena. Y será él, quien transforme las ruinas de un castillo en un suntuoso palacio, cuya traza y dirección de obras recayeron en Andrés de Vandelvira.
A partir de entonces la localidad entra a formar parte de un extenso señorío del Marquesado de Camarasa hasta bien entrado el siglo XX.
La imagen del municipio en el siglo XIX venía marcada por la impronta de un por el esmero en el laboreo de los cultivos y por la presencia de una propiedad repartida desde las Órdenes Militares que las explotaron en forma de colonato, y así se mantendría hasta bien entrado el siglo XX.
Los cultivos principales eran entonces el olivar, el cereal, viñedos y también la huerta.
Otros puntos de interés de su patrimonio artístico:
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