Castillo de Torredonjimeno

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Calle Cantera, 1. 23650, Torredonjimeno Cómo llegar

Sirvió de estancia para reyes y señores. En su Torre del Homenaje cuenta la tradición que se escribió el primer libro sobre el arte de torear que se conserva en España e, incluso, llegó a albergar una fábrica de aceite. El castillo de Torredonjimeno ha cumplido numerosas funciones desde que, hace más de 800 años, fuera construido por los árabes para proteger una pequeña alquería rural.

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Tras su restauración, el castillo se ha convertido en un centro cultural en el que se desarrolla buena parte de la actividad de Torredonjimeno y que alberga, además, el centro de interpretación del tesoro visigodo que fue hallado en los alrededores del municipio de forma fortuita a principios del siglo XX. Considerado el segundo legado visigodo más importante de la Península después del encontrado en Guarrazar (Toledo), sus piezas originales se encuentran hoy repartidas por varios museos españoles.

La fortaleza, junto al edificio del ayuntamiento, de estilo manierista, y la iglesia de San Pedro, es uno de los monumentos más relevantes del patrimonio histórico y arqueológico de Torredonjimeno. Como curiosidad, destacar que el castillo sirvió de alojamiento para Fernando III en uno de sus periplos y que, según la tradición, en la sala de la que fuera Torre del Homenaje, el comendador de la Orden de Calatrava escribió el primer libro del que se tiene constancia sobre el arte del toreo. De este libro, impreso en el siglo XVI, tan solo se conoce un ejemplar conservado en la Biblioteca de Salamanca.

El castillo de Torredonjimeno fue construido por los árabes para proteger a la población de una pequeña alquería rural. Se trataba de una fortaleza rectangular, de tamaño medio, que tras la reconquista fue ampliamente reformada por la Orden de Calatrava. De esta fase se conserva un torreón que puede verse en el patio del colegio público Puerta de Martos. La torre está unida a otra a través de lienzos de muralla de un metro y medio de espesor si bien este último torreón, visible desde la calle Cantera, está muy alterado por remodelaciones posteriores.

A finales de la Edad Media el castillo pasa a ser residencia señorial. En el interior del recinto podemos contemplar parte de esa casa palacio del siglo XVI en la que destacan varias de sus dependencias techadas con alfarjes policromos de estilo mudéjar.