Cultura

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Úbeda y Baeza, Patrimonio de la Humanidad

Déjate embrujar por dos ciudades repletas de historia, donde el tiempo se detiene y el legado de la piedra le otorga el distintivo de “Patrimonio de la Humanidad”. Iglesia, palacios y museos en un entorno urbano rodeado de paisaje del olivar jiennense definen este destino turístico.

Úbeda y Baeza, Patrimonio de la Humanidad

  • Santa Iglesia Catedral. Baeza
  • Santa Iglesia Catedral. Baeza

    Fue construida sobre los restos de una antigua mezquita y desde entonces ha sufrido numerosas transformaciones arquitectónicas...

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  • Palacio Vázquez de Molina o de Las Cadenas. Úbeda
  • Palacio Vázquez de Molina o de Las Cadenas. Úbeda

    José Vázquez de Molina, secretario de cámara de Felipe II, encargó este palacio nobiliario renacentista a Andrés de Vandelvira en el s. XVI...

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Las ciudades de Úbeda y Baeza, declaradas Patrimonio de la Humanidad, conservan aquel hechizo de hace 500 años y las convierte en el máximo exponente del renacimiento español. Rodeadas de olivares con el Guadalquivir a sus pies, estas dos ciudades conservan entre sus calles el trazado original de tiempos remotos. Úbeda representa la arquitectura privada y el poder civil, y Baeza la arquitectura pública y el poder religioso. Las dos figuras más destacadas de aquellos tiempos fueron Francisco de los Cobos, secretario de Carlos I, y su arquitecto Andrés de Vandelvira, autor de los más soberbios monumentos de ambas ciudades.

La singularidad de Úbeda y Baeza se hace palpable en sus trazados urbanísticos e importantes edificios.

CAPILLA FUNERARIA SALVADOR

 

En Úbeda encontramos la Plaza Vázquez de Molina, considerada una de las más bellas de Europa, es un recinto abierto donde se alzan los monumentos más destacados del renacimiento, como la Capilla Funeraria del Salvador del Mundo, la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, el Palacio de Juan Vázquez de Molina.

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En Baeza sobresalen la plaza de Santa María, que ejerce de epicentro de la ciudad noble, donde destaca la Catedral consagrada a la Natividad de Nuestra Señora, además encontramos la iglesia románica de Santa Cruz, el Palacio de Jabalquinto, el Ayuntamiento o la Plaza del Pópulo.

El viajero se sumerge en un paseo repleto de historia, un lugar parado en el tiempo, donde la poesía, el legado de la piedra, los sabores del aceite y sus tradiciones, convierten a estas dos ciudades en un legado cultural irrepetible.

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